Economía

El euro se mantiene estable en 1,16 dólares pese a los nuevos ataques entre EE.UU. e Irán

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La moneda única europea se mantuvo este jueves en torno a los 1,16 dólares, sin apenas variación respecto a la jornada anterior, a pesar del segundo ataque de Estados Unidos contra Irán en lo que va de semana y la consiguiente respuesta de Teherán contra una base aérea estadounidense, que han reavivado los temores a una ruptura de la tregua vigente desde abril.

Hacia las 15:00 GMT, el euro se cambiaba a 1,1645 dólares, prácticamente igual que los 1,1648 dólares del cierre europeo del miércoles. El Banco Central Europeo (BCE) fijó el cambio de referencia en 1,1617 dólares. La moneda única se movió en una banda de fluctuación entre 1,1586 y 1,1655 dólares.

El dólar, refugio en tiempos de incertidumbre

Los nuevos episodios bélicos han disparado la aversión al riesgo entre los inversores, que han optado por activos considerados más seguros, como el dólar, el yen japonés o el franco suizo. El billete verde actúa como moneda de reserva mundial, y en contextos de crisis, los inversores tienden a comprar deuda pública estadounidense por su seguridad.

Sin embargo, no todos los analistas ven un fortalecimiento sostenido del dólar. Benoit Anne, responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, considera que «los riesgos a la baja para el dólar estadounidense siguen intactos». Anne prevé que «las presiones bajistas sobre el dólar podrían resurgir en el futuro próximo, impulsadas por la mejora de la confianza de los inversores a nivel mundial y las señales tranquilizadoras sobre las expectativas de crecimiento global».

Además, el experto advierte de que el dólar podría verse afectado por «una valoración errónea de la política de la Reserva Federal, especialmente si esta no se muestra tan agresiva como sugiere actualmente el mercado de tipos de interés».

Contexto macroeconómico en EE.UU.

En abril, los precios de consumo en Estados Unidos subieron un 3,8% interanual, frente al 3,5% de marzo, mientras que los ingresos privados se estancaron y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo aumentaron, lo que añade incertidumbre sobre la evolución de la economía estadounidense.