Una investigación pionera del CIC biomaGUNE y el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa (País Vasco, España) alerta sobre los posibles riesgos del consumo prolongado de aspartamo, uno de los edulcorantes artificiales más utilizados. El estudio, realizado en ratones, halló que, si bien esta sustancia reduce la grasa corporal, también podría provocar hipertrofia cardíaca leve y afectar el rendimiento cognitivo a largo plazo.
Hallazgos Principales del Estudio a Largo Plazo
La investigación, dirigida por la investigadora Irati Aiestaran Zelaia, expuso a ratones durante un año completo a una dosis de aspartamo equivalente en humanos a 7 mg por kilo de peso corporal. Los resultados mostraron una aparente contradicción:
- Efecto metabólico positivo: Los ratones experimentaron una reducción del 20% en sus depósitos de grasacorporal.
- Efectos adversos preocupantes: Este beneficio se vio acompañado de cambios fisiopatológicos, incluyendo hipertrofia cardíaca leve y una disminución en el rendimiento cognitivo.
La Dosis Clave: Muy por Debajo del Límite Oficial
Un aspecto crucial del estudio es la dosis utilizada, que es significativamente inferior a la considerada segura por los organismos reguladores:
- Dosis del estudio (equivalente humano): 7 mg/kg de peso/día.
- Ingesta Diaria Admisible (IDA) establecida por la OMS, EMA y FDA: 50 mg/kg de peso/día.
Esto sugiere que efectos adversos podrían ocurrir incluso con consumos muy por debajo de los límites oficiales actuales, lo que lleva a los investigadores a plantear la necesidad de revisar críticamente las directrices de consumo.
Implicaciones y Recomendaciones de los Investigadores
Este es el primer estudio que analiza los efectos de la ingesta de aspartamo durante todo un año, subsanando una importante laguna de conocimiento. Los científicos concluyen que, aunque el edulcorante podría ayudar en la pérdida de peso, este beneficio potencial viene "a costa" de posibles daños a órganos vitales.
La investigación subraya que la exposición prolongada a edulcorantes artificiales, incluso a dosis bajas, puede tener un impacto perjudicial en la función de órganos como el corazón y el cerebro. Por ello, el equipo sugiere que las recomendaciones de consumo vigentes sean reevaluadas con mayor rigor, considerando los efectos crónicos derivados de niveles de ingesta fácilmente alcanzables en la dieta habitual.