El apellido Bolsonaro se ha vuelto habitual en los expedientes judiciales de Brasil y ahora adquiere una nueva dimensión con las investigaciones abiertas en torno al excandidato presidencial Flávio Bolsonaro. Tanto el expresidente Jair Bolsonaro como sus cuatro hijos varones —Flávio, Carlos, Eduardo y Jair Renan— han sido objeto de investigaciones, enjuiciamientos o condenas por cargos muy variados en los últimos años.
Jair, condenado por golpismo
El expresidente, de 71 años, recibió en 2025 una condena de 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado tramado tras su derrota electoral de 2022 ante Luiz Inácio Lula da Silva. Antes de la condena en firme, cuando estaba bajo prisión preventiva, intentó fugarse quemando con un soplete su tobillera electrónica. El excapitán del Ejército cumple la pena bajo arresto domiciliario por problemas de salud y esperaba que una eventual victoria de Flávio en los comicios del domingo le valiera un indulto. En las próximas semanas, la Corte Suprema analizará un recurso de la defensa para anular la condena, alegando irregularidades en la cadena de custodia de las pruebas.
Flávio: blanqueo, cine y milicia
Las esperanzas de liberación de Jair se desplomaron con la derrota electoral de Flávio, quien menos de 48 horas después del cierre del escrutinio huyó a Estados Unidos tras la orden del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes de requisar sus pasaportes. El excandidato ya afrontaba dos investigaciones, a las que se sumó una tercera por posible financiación irregular e injerencia extranjera en su campaña.
En el caso más avanzado se le investiga por presunto blanqueo de capitales y evasión de divisas durante la búsqueda de financiación de Dark Horse, una película biográfica sobre su padre. Flávio admitió haber solicitado 134 millones de reales —unos 26 millones de dólares— a Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master y actualmente en prisión preventiva por un enorme fraude financiero, al que en varios audios intervenidos se refería como “hermano”. En vísperas de la segunda vuelta, la prensa brasileña reveló además una segunda causa por lavado de dinero, bajo secreto de sumario, protagonizada por Willer Tomaz, abogado y amigo de Flávio, señalado como operador de un entramado con movimientos financieros sospechosos vinculados a las apuestas deportivas.
Eduardo: maniobras con EE. UU.
Sobre Eduardo pesan dos condenas pendientes de ejecución porque desde 2025 reside legalmente en Estados Unidos, donde se mudó cuando era diputado y no había cargos en su contra. La primera sentencia le impuso cuatro años y dos meses de cárcel por coacciones a la justicia, al haber gestionado ante la Administración de Donald Trump sanciones contra los jueces que procesaban a su padre. En septiembre recibió además otra condena de un año de prisión por difamación contra una parlamentaria, aunque sostiene ser víctima de una “persecución judicial”.
Carlos: funcionarios “fantasma” y espionaje
El senador electo Carlos ha sido acusado por la Policía Federal en el caso de la llamada “Abin paralela”, una supuesta trama que utilizó recursos de la Agencia Brasileña de Inteligencia para espiar ilegalmente a adversarios del Gobierno de su padre. En febrero se reabrió otra investigación contra él por presunta apropiación de parte de los salarios de asesores “fantasma” contratados en su despacho de concejal en Río de Janeiro que no trabajaban, una práctica conocida en Brasil como “rachadinha”.
Jair Renan: créditos con documentación falsa
El menor de los hijos varones, Jair Renan, diputado electo, es el único de los cuatro cuya principal causa penal reciente ha quedado archivada. Fue acusado de falsedad documental y blanqueo de capitales por presuntamente utilizar datos financieros ficticios de una empresa propia para obtener un préstamo bancario, pero la Justicia archivó las acusaciones por falta de pruebas.