El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto una investigación formal contra la Universidad de Harvard para determinar si la institución utiliza fondos procedentes de China en programas de ayuda financiera que excluyen a estudiantes estadounidenses por razón de su nacionalidad, según anunció este lunes en un comunicado oficial.
La pesquisa se centra en el cumplimiento del Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación por motivos de raza, color u origen nacional en los programas que reciben financiación federal. Aunque el Departamento de Justicia aún no ha determinado que la universidad haya infringido la ley, los datos citados por las autoridades indican que Harvard ha declarado unos 4.500 millones de dólares en financiación extranjera, de los cuales más de 630 millones provienen de fuentes con sede en China.
El objetivo de la investigación es esclarecer si parte de esos recursos se destina a programas de becas y ayudas cuyos criterios de elegibilidad puedan excluir a ciudadanos estadounidenses, lo que constituiría una práctica discriminatoria contraria a la legislación federal.
La apertura de este expediente se suma a la creciente presión que la Administración de Donald Trump está ejerciendo sobre Harvard en los últimos meses, en un clima de enfrentamiento abierto por cuestiones como la discriminación, la libertad académica y el acceso a fondos federales. La investigación sobre los fondos chinos añade un nuevo capítulo a esta tensa relación entre la Casa Blanca y la prestigiosa universidad, que ya ha visto limitados otros recursos públicos en el pasado reciente.