Salud

Científicos identifican la proteína que actúa como 'interruptor' clave del hígado graso a la cirrosis y el cáncer

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Un hallazgo científico podría abrir la puerta a nuevas estrategias para frenar el avance del hígado graso de origen metabólico hacia sus complicaciones más graves. Un estudio internacional, publicado en la prestigiosa revista Hepatology, ha identificado a la proteína E2F2 como un regulador clave en la progresión de esta enfermedad, que puede desembocar en cirrosis o cáncer de hígado.

La investigación, liderada por la investigadora Patricia Aspichueta del grupo Lipids & Liver de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), desvela el mecanismo molecular por el cual esta proteína actúa como un "interruptor" genético que promueve la acumulación de sustancias tóxicas en el hígado y dificulta el flujo biliar adecuado.

El interruptor que enciende la enfermedad

El equipo descubrió que la E2F2 controla la actividad de una pequeña molécula llamada miR34a-5p, regulando así procesos celulares críticos en la producción de colesterol y ácidos biliares, y su liberación desde el hígado. "Esta proteína fomenta el almacén de lípidos tóxicos para el hígado como son el colesterol o los ácidos grasos y además impide que la salida biliar sea adecuada", explicó Aspichueta.

Este malfuncionamiento provoca que las sales biliares se acumulen en el hígado y la sangre, creando un ambiente propicio para que la enfermedad avance hacia estadios más severos. "Ahora ya sabemos cómo sucede, al menos en algunos pacientes", añadió la investigadora.

Una enfermedad heterogénea y en aumento

La esteatosis hepática metabólica, que afecta aproximadamente a 3 o 4 de cada 10 personas, representa la enfermedad hepática crónica más frecuente a nivel global. Su prevalencia sigue en aumento debido al crecimiento paralelo de la obesidad y la diabetes tipo 2.

Se trata de una condición particularmente heterogénea, donde tanto las causas como la evolución clínica varían significativamente entre pacientes, lo que hasta ahora había complicado el desarrollo de tratamientos específicos.

Cinco años de colaboración internacional

El estudio, que ha requerido más de cinco años de trabajo, contó con la participación de investigadores de los Institutos Sanitarios de Biobizkaia y Biogipuzkoa, CIC bioGUNE, CIBERehd en España, y la Universidad de Lisboa.

Los resultados apuntan a que bloquear o reducir la actividad de la E2F2 podría constituir una prometedora estrategia terapéutica para un subtipo concreto de pacientes con hígado graso que presentan mayor riesgo de desarrollar cirrosis.

"Aunque el hallazgo ha puesto en la diana a la proteína E2F2, es fundamental seguir investigando en colaboración, para avanzar en la búsqueda de soluciones contra este tipo de enfermedades", destacó Aspichueta, subrayando la importancia de continuar por esta línea de investigación para convertir este descubrimiento en una terapia efectiva.