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Los socialistas demócratas irrumpen en las elecciones de EE. UU.

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Ganar el control del Congreso de Estados Unidos el próximo martes es el objetivo común de los demócratas, pero las estrategias para lograrlo son diversas. Entre ellas destacan las candidaturas respaldadas por los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), una vía que moviliza al electorado más progresista pero también despierta recelos entre los sectores moderados.

La elección del joven Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York dio un nuevo impulso a esta organización fundada en 1982, que respalda a candidatos que compiten bajo las siglas del Partido Demócrata. Un año después, once aspirantes avalados por el DSA concurren a las elecciones al Congreso del próximo 3 de noviembre, en una contienda que reabre el debate sobre el rumbo ideológico del partido en plena pugna por frenar las políticas de la Administración de Donald Trump.

"El atractivo de los pocos candidatos vinculados al DSA reside en su compromiso con políticas concretas en materia de sanidad, impuestos, educación y medioambiente. La ideología, en términos generales, tiene un atractivo marginal", explica Steven Smith, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Arizona. Richard Bensel, profesor de política estadounidense en la Universidad de Cornell, sostiene que un buen resultado electoral de estos candidatos reforzaría su influencia dentro de la formación. Smith, sin embargo, relativiza ese alcance: "La inmensa mayoría de los demócratas que ganen no estarán vinculados al DSA". El interrogante, entonces, es si los aspirantes de la izquierda socialista podrían hacer virar al Partido Demócrata o si simplemente seguirán concentrados en los sectores más progresistas del país.

El posible impulso a Alexandria Ocasio-Cortez

Un buen resultado de los candidatos respaldados por el DSA podría reforzar su influencia dentro del Partido Demócrata y mejorar las perspectivas de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, uno de los rostros más destacados del ala progresista, ante una eventual candidatura presidencial en 2028. Como si fuese su madrina política, Ocasio-Cortez, que se presenta por Nueva York, ha hecho campaña por todo el país junto a otros candidatos socialistas y ha destinado un millón de dólares de los fondos de su campaña a Abdul El-Sayed, aspirante al Senado por Míchigan, quien rechaza la etiqueta de socialista.

Bensel señala que la congresista de origen puertorriqueño "debe ampliar sus apoyos dentro del partido": "Preveo que seguirá intentando acercarse al centro, al tiempo que demuestra su lealtad a la facción", comenta. Por su parte, Bruce Cain, profesor de políticas en la Universidad de Stanford, indica que, pese a formar parte del ala progresista, está más centrada en políticas de diversidad, equidad e inclusión. "Es probable que intente reorientar su enfoque para incorporar en mayor medida las preocupaciones del DSA relacionadas con el coste de la vida, la desigualdad y el empleo", añade, algo que le facilitaría sumar socialistas a la bancada demócrata en Washington.

Acusaciones de "izquierda radical"

Después de que estos candidatos socialistas vencieran las primarias demócratas hace unos meses, los republicanos se afanaron en intentar "demostrar que los demócratas son socialistas de extrema izquierda", explica Smith. "Los republicanos han intentado llevar la contienda electoral al terreno nacional, vinculando falsamente a todos los demócratas con un puñado de candidatos asociados al DSA", apunta el profesor de Arizona. Como señala Cain, en la mayoría de los casos se presentarán en "zonas del país de marcado carácter demócrata y progresista", como Nueva York o California, lo que podría limitar las tensiones electorales.

Sin embargo, una encuesta difundida por CNN en julio reveló que un 36 % de los votantes demócratas encuestados que no se identificaban como socialistas democráticos sentían incomodidad y molestia por estas candidaturas. Además, un sondeo difundido el 16 de septiembre por el Jewish Electorate Institute encontró que el 25 % de los demócratas judíos no estaba dispuesto a votar por socialistas democráticos, y un 15 % tampoco lo haría aunque estuviera en juego el control demócrata del Congreso. A pesar de que el mismo estudio refleja que una mayoría de ellos tiene una opinión favorable hacia los socialistas, en los últimos meses han crecido las críticas contra estos aspirantes por acusar a Israel de cometer un genocidio en Gaza y defender el fin de la ayuda militar estadounidense al país.