PEKÍN. — China defendió este lunes la creación de un sistema global para gobernar la inteligencia artificial (IA) y presentó el nuevo canal de diálogo con Estados Unidos como una herramienta clave para avanzar hacia un desarrollo tecnológico que, según Pekín, debe estar al servicio del bien común y ser accesible para todos.
El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, afirmó que Pekín ha participado de manera «constructiva y responsable» en los esfuerzos internacionales para establecer reglas sobre la IA y reiteró su respaldo a un modelo de gobernanza que considere los intereses de distintos países.
«Hemos defendido siempre que se debe construir un sistema de gobernanza global de la IA justo y razonable», declaró Guo durante una rueda de prensa.
El funcionario aseguró además que China está dispuesta a mantener el intercambio con Washington a través de los nuevos canales bilaterales, que calificó como una «vía importante» para impulsar el desarrollo de una IA «orientada al bien común y accesible».
Un canal entre las dos potencias
El mecanismo fue acordado después de la reunión celebrada la semana pasada en Washington entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.
Ambas potencias pactaron mantener un diálogo específico para intercambiar posiciones sobre los riesgos y beneficios de la inteligencia artificial, además de establecer un canal de comunicación directa para responder ante posibles incidentes relacionados con esta tecnología.
El próximo intercambio está previsto para noviembre de 2026, en un momento en que Estados Unidos y China mantienen una intensa competencia por el liderazgo tecnológico.
Dos enfoques frente a una misma tecnología
La IA se convirtió en uno de los asuntos centrales de la reunión entre Trump y Xi, en medio de un debate internacional sobre si el rápido avance de los modelos más sofisticados requiere nuevas restricciones.
Trump ha rechazado ralentizar el desarrollo tecnológico y ha defendido que Estados Unidos debe conservar su ventaja frente a China. El mandatario incluso sostuvo que la IA debe mantenerse «tal y como está».
Xi, en cambio, ha planteado la necesidad de garantizar que la tecnología permanezca bajo control humano y contribuya al bienestar de la población.
Las diferencias no impidieron, sin embargo, que ambos gobiernos acordaran mantener abierto un canal de comunicación, una señal de que la rivalidad tecnológica comienza a combinarse con mecanismos destinados a evitar que posibles incidentes relacionados con la IA deriven en nuevas tensiones bilaterales.
Pekín lleva su propuesta al escenario internacional
China reforzó esta posición durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde el vicepresidente Han Zheng defendió una IA «orientada al bien» y centrada en las personas.
Pekín sostiene que la gobernanza internacional de esta tecnología debe contribuir a reducir la brecha digital y permitir que sus beneficios alcancen también a los países en desarrollo.
El desafío será traducir ese discurso en reglas concretas aceptadas por las principales potencias tecnológicas. Washington y Pekín ya han abierto un canal para gestionar los riesgos de la IA, pero sus visiones sobre cuánto debe regularse y quién debe establecer las reglas siguen siendo considerablemente distintas.