Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han trasladado a varios países europeos un informe que apunta a una posible operación rusa con drones contra objetivos en España, Francia o Italia. La información, avanzada por el periodista Xavier Colás para El Mundo, antiguo corresponsal en Rusia, sitúa el origen de la alerta en la visita del pasado mes de agosto del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú, y describe un escenario de ataque muy concreto: drones lanzados desde barcos mercantes disfrazados de tráfico comercial ordinario.
A la pregunta sobre el riesgo de un ataque de Rusia, la OTAN respondió usando las palabras de Mark Rutte sobre el asunto: "En lo que respecta a la amenaza al territorio de la OTAN, nuestra valoración es que la amenaza rusa existe y es a largo plazo. […] Lo que les digo a mis colegas europeos, en particular, es que mantengan la calma, sigan adelante y sigan apoyando a Ucrania". "Así pues, lo que tenemos que hacer, como europeos y como OTAN en su conjunto, es mostrar una determinación férrea. Somos más fuertes. Nos estamos asegurando de estar preparados para cualquier cosa que pueda llegar al territorio de la OTAN. Pero no caigamos en la trampa de Putin, que quiere sembrar el pánico, porque eso es lo que busca, y no hay motivo para ello".
El dron señalado: el Gerbera, un arma barata y difícil de detectar
Según la información recabada por fuentes anónimas del Ministerio de Defensa de Lituania y recogida por El Mundo, el aparato en cuestión sería el Gerbera, un dron ruso de pequeño tamaño —apenas dos metros de longitud y 18 kilos de peso— capaz de recorrer hasta 600 kilómetros a unos 160 km/h. Su reducida carga explosiva —entre cuatro y cinco kilos— no busca una destrucción masiva, sino un efecto simbólico y disruptivo: cerrar temporalmente un aeropuerto, provocar un incendio o demostrar que Moscú puede alcanzar la retaguardia europea sin necesidad de cruzar ninguna frontera terrestre.
El método no es una hipótesis lejana. El Kremlin ya ha ensayado lanzamientos de drones desde plataformas marítimas. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero una unidad naval sueca detectó un aparato despegando de un buque ruso de Inteligencia en el estrecho de Öresund. A esto se suma el precedente del ataque con drones armados en el aeropuerto alemán de Leipzig, que Berlín atribuye a la Inteligencia rusa, y el episodio de los 19 drones que sobrevolaron sin munición el espacio aéreo de Polonia hace un año.
Por qué el sur de Europa y no solo el flanco oriental
La lógica del Kremlin, según los analistas consultados por el periódico español, no responde a la cercanía geográfica sino a la vulnerabilidad política. El experto británico Keir Giles, especializado en estrategia militar rusa, sostiene que Moscú buscará "el punto más débil de Europa", y cita expresamente a países como España, que no cuentan con sistemas integrados de defensa aérea adecuados frente a este tipo de amenaza. Esta idea conecta directamente con la advertencia que ya lanzó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hace meses: un misil ruso tardaría apenas diez minutos más en llegar a Madrid que a Varsovia. Rutte quiso así desmontar la percepción de que el sur de Europa queda al margen del "flanco oriental" y, por tanto, fuera del radio de riesgo de la guerra que Rusia inició en 2022 contra Ucrania y que amenaza todo el continente.
La intimidación con drones lanzados desde el Mediterráneo, más lenta pero igual de simbólica, encaja en ese mismo mensaje: la distancia ya no es una garantía de seguridad para ningún país europeo. España, Francia e Italia comparten además otro factor de riesgo señalado en la investigación: los tres celebran elecciones en 2027 y cuentan con fuerzas políticas capaces de capitalizar el cansancio social generado tras años de guerra de Ucrania, algo que el Gobierno de Vladímir Putin podría intentar explotar con una acción de bajo coste y alto impacto mediático.
El ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, ha publicado un mensaje en X pidiendo no echar "más leña en el fuego": "No sirve a nadie y no encuentra ninguna confirmación la alarma lanzada esta mañana por un periódico español que plantea posibles ataques a Italia, España y Francia por parte de naves y drones rusos. Ya vivimos en tiempos difíciles y 'nerviosos' y no sirve a nadie echar más leña al fuego", ha dicho el político.
Sánchez, el gasto en Defensa y la tensión con Washington
El informe llega en un momento especialmente delicado para España en materia de seguridad. El Gobierno de Pedro Sánchez ha mantenido una postura reticente a elevar el gasto en Defensa hasta el nuevo umbral exigido por la OTAN, una resistencia que ha derivado en una tensión abierta con Donald Trump y en una relación bilateral prácticamente rota. Uno de los últimos ejemplos se ha visto en la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, donde Sánchez rechazó acudir a la recepción ofrecida por Trump en Nueva York.
En este contexto, una alerta de Inteligencia como esta añade presión sobre Moncloa: la falta de inversión en sistemas antiaéreos y antimisiles es un punto débil expuesto justo cuando crece la percepción de amenaza directa sobre suelo español.
La diáspora rusa y los vínculos patrimoniales en la Costa del Sol
El debate sobre la exposición española a los intereses rusos no se limita al ámbito militar. Desde hace años, distintas investigaciones periodísticas han documentado la presencia de patrimonio vinculado al entorno del Kremlin en la costa andaluza. Entre los casos más conocidos figura el de Liudmila Ocheretnaya —antes Liudmila Putina—, exmujer de Vladímir Putin, quien junto a su actual marido, Artur Ocheretny, llegó a poseer dos viviendas de lujo en el complejo Lomas del Rey (Marbella) valoradas en 2,2 millones de euros.
La propia información apuntaba entonces a una venta urgente de esos inmuebles ante el temor a quedar incluida en la lista de sanciones de la Unión Europea, después de que el Reino Unido ya la hubiera sancionado. Investigaciones periodísticas posteriores han seguido documentando el entramado de sociedades y fundaciones vinculadas a Ocheretny y su entorno, lo que mantiene viva la pregunta sobre el verdadero alcance de los intereses económicos rusos, directos o indirectos, en territorio español. No hay confirmación pública reciente sobre si la propiedad se llegó a vender ni sobre el estatus actual de residencia de Ocheretnaya en la Costa del Sol.