Internacionales Trending

Trump y Xi ponen a prueba la posibilidad de cooperar en la carrera por la inteligencia artificial

IMG 5868

La visita del presidente chino, Xi Jinping, a la Casa Blanca se produce en un momento decisivo para la carrera mundial por la inteligencia artificial (IA), mientras Estados Unidos y China intentan contener los riesgos de una tecnología que avanza más rápido que los mecanismos diseñados para controlarla.

Washington conserva el liderazgo en el desarrollo de los modelos más avanzados, mientras Pekín acelera su propia industria para reducir la brecha tecnológica y sortear las restricciones estadounidenses que limitan su acceso a los semiconductores de mayor capacidad.

En ese contexto, Estados Unidos ha planteado a China la creación de un mecanismo bilateral para notificar incidentes relacionados con la IA, una propuesta que Pekín todavía no ha aceptado públicamente.

La agencia estatal Xinhua confirmó que el viceprimer ministro chino, He Lifeng, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, abordaron la inteligencia artificial durante sus conversaciones del domingo en Nueva York y acordaron mantener el contacto. Sin embargo, Pekín no ofreció detalles sobre el mecanismo planteado por Washington.

Bessent calificó las conversaciones de «muy exitosas» y defendió una mayor transparencia entre las dos potencias.

Seguridad frente a velocidad de desarrollo

La seguridad de los sistemas avanzados de IA se ha convertido en uno de los nuevos puntos de tensión entre Washington y Pekín. La preocupación aumenta ante la posibilidad de que modelos cada vez más autónomos puedan escapar de los controles previstos por sus desarrolladores, ejecutar acciones no autorizadas o facilitar ciberataques.

En las últimas semanas, figuras destacadas de la industria tecnológica, entre ellas Dario AmodeiSam AltmanElon Musk y Demis Hassabis, han advertido sobre los riesgos de mantener una carrera tecnológica sin suficientes salvaguardas.

Algunas propuestas plantean incluso que las principales compañías coordinen estándares de seguridad y establezcan límites al desarrollo de los modelos más avanzados, mientras se refuerzan las cadenas de suministro de semiconductores frente a posibles filtraciones tecnológicas.

La Administración de Donald Trump, sin embargo, no parece dispuesta a sacrificar el liderazgo estadounidense. El mandatario ha insistido en que Estados Unidos lleva ventaja sobre China y anunció la creación de una denominada «Fuerza de IA», encabezada por un responsable específico para supervisar el desarrollo de esta tecnología.

Trump volvió a defender esa posición este lunes, antes de la llegada de Xi a Washington, al afirmar que no permitirá que Estados Unidos frene su crecimiento en un campo que considera potencialmente más transformador que la Revolución Industrial o internet.

Un canal de diálogo con poca confianza

Washington y Pekín ya habían acordado en mayo establecer un canal intergubernamental dedicado a la inteligencia artificial. Sin embargo, los avances habían sido limitados hasta ahora.

Un mecanismo para informar sobre incidentes representaría un primer paso práctico: permitiría que ambos gobiernos compartieran información sobre fallos graves, comportamientos inesperados o ataques vinculados a sistemas de IA antes de que estos fueran interpretados como acciones deliberadas de la potencia rival.

El desafío es que la iniciativa tendría que funcionar en un contexto de profunda desconfianza estratégica.

Jing Qian, vicepresidente de Asia Society y director gerente de su Centro para el Análisis de China, sostiene que la cooperación no puede depender de una confianza entre ambos gobiernos que actualmente no existe. En su lugar, plantea utilizar las vulnerabilidades compartidas para establecer reglas limitadas, compromisos concretos y mecanismos de notificación que reduzcan el riesgo de errores de cálculo.

Ese enfoque podría encontrar cierto espacio en Pekín, que apuesta por reforzar las salvaguardas y el control humano sobre el uso de la IA, pero sin imponer restricciones que frenen la capacidad de sus modelos, la infraestructura de cálculo o el ritmo de innovación.

Pekín rechaza una pausa que consolide la ventaja estadounidense

El principal obstáculo aparece precisamente en la definición de qué significa «seguridad».

China rechaza que las iniciativas de regulación puedan convertirse en una herramienta para preservar la ventaja tecnológica de Estados Unidos. Xinhua calificó este fin de semana de «injusta y poco realista» una eventual pausa mundial en el desarrollo de la IA mientras Washington conserve una posición dominante en capacidad de cálculo y algoritmos.

Para Pekín, cualquier acuerdo que limite el desarrollo tecnológico debe evitar convertirse en una desventaja unilateral.

Por ello, la visita de Xi ofrece una primera prueba para determinar si ambos países pueden transformar su actual diálogo en un mecanismo concreto. La confirmación de interlocutores, la definición de qué incidentes deberían comunicarse y el establecimiento de un protocolo común serían señales de un avance significativo.

Por ahora, China solo ha confirmado que el diálogo continuará.

La cena de Estado ofrecida por Trump a Xi contará además con algunas de las figuras más influyentes de la industria tecnológica estadounidense, entre ellas Sam AltmanJensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, y Tim Cook, presidente de la junta directiva de Apple.

Más allá de los acuerdos comerciales y de las disputas geopolíticas, la visita plantea así una pregunta de enorme alcance: ¿pueden Estados Unidos y China cooperar para reducir los riesgos de la IA mientras compiten por convertirse en la potencia dominante de la tecnología?