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Por primera vez, la caída de emisiones de CO₂ en China se debe al petróleo, no al carbón, en medio de la crisis de Oriente Medio

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Por primera vez, la reducción de las emisiones de dióxido de carbono en China no ha venido impulsada por un menor consumo de carbón, sino por una caída drástica en el uso de petróleo. Según un nuevo análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), publicado por Carbon Brief, las emisiones del gigante asiático descendieron un 1 % en el segundo trimestre de 2026, un descenso directamente vinculado a las interrupciones en el tráfico marítimo del estrecho de Ormuz, provocadas por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

El consumo de petróleo en China cayó un 9 % en el conjunto de la economía y un 16 % en el sector del transporte, según estimaciones basadas en datos oficiales. Esta situación, que ha afectado con fuerza los envíos de crudo a la segunda economía mundial y principal importador de petróleo, ha puesto a prueba la estrategia de seguridad energética del país. «Ha validado de forma muy clara la estrategia de seguridad energética de China y, en particular, el papel de la electrificación como parte de esa estrategia», afirmó Lauri Myllyvirta, cofundador y analista principal del CREA.


La crisis de Ormuz acelera la electrificación

Las graves perturbaciones en el estratégico estrecho, por donde antes transitaba el 20 % del petróleo y el gas del mundo, han obligado a China a sortear las complicaciones con una agilidad que muchos expertos no preveían. La crisis ha acelerado la adopción de flotas eléctricas en sectores tradicionalmente muy dependientes de los combustibles fósiles, como la construcción y la minería. Las ventas de camiones pesados eléctricos aumentaron un 77 % en el segundo trimestre interanual, mientras que los vehículos eléctricos en circulación crecieron un 33 % y los volúmenes de recarga se incrementaron un 60 %, lo que indica un mayor uso de los ya existentes.

Myllyvirta señaló que «es muy probable que este tipo de cambios se consoliden», consolidando una tendencia que podría tener efectos duraderos en el perfil energético del país.


Energía solar supera al carbón, pero las emisiones del sector eléctrico repuntan

China, responsable de más del 30 % de los gases de efecto invernadero globales, se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono en 2060. Esta semana, las autoridades anunciaron que la capacidad instalada de energía solar ha superado por primera vez a la de las centrales de carbón, un hito que refleja el crecimiento explosivo de las renovables y la reducción de la cuota del carbón en la mezcla energética.

Sin embargo, a pesar de este avance, las emisiones del sector eléctrico aumentaron entre abril y junio debido a un mayor uso del carbón, mientras que la generación con gas disminuyó. El fuerte incremento de la capacidad eólica y solar sigue topando con una red eléctrica que no se ha adaptado al ritmo de las renovables intermitentes, lo que genera un porcentaje significativo de electricidad «desperdiciada» que lastra la eficiencia del sistema.

En el conjunto del primer semestre, las emisiones chinas se mantuvieron «ligeramente al alza» debido al repunte del primer trimestre, pero el cambio de tendencia en el segundo trimestre abre una vía de esperanza: por primera vez, el petróleo —y no el carbón— es el motor de la descarbonización en el mayor emisor del mundo, una señal de que la crisis geopolítica puede estar acelerando la transición energética de forma inesperada.