El Ejército de Kuwait confirmó este jueves que sus sistemas de defensa aérea se encuentran en plena respuesta a un ataque con misiles y drones lanzado desde Irán, en el marco de una escalada militar que ya ha golpeado bases estadounidenses en varios países de la región. La ofensiva iraní, que se produce como represalia por los bombardeos de Estados Unidos contra objetivos en territorio persa, ha elevado la tensión a niveles críticos en Oriente Medio.
«Las defensas aéreas kuwaitíes se enfrentan a ataques hostiles con misiles y drones, como consecuencia de la condenable agresión de Irán», comunicó el Ejército en un mensaje publicado en la red social X. La fuerza castrense precisó que cualquier explosión que pueda ser escuchada es «resultado de la interceptación de los ataques» por parte de los sistemas de defensa, y urgió a la población a seguir las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades competentes.
Hasta el momento, los medios iraníes, que suelen actuar como altavoz de los ataques de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), no han informado sobre esta supuesta ofensiva contra Kuwait, lo que mantiene abierta la incógnita sobre el alcance real del ataque. Sin embargo, la noche del miércoles ya se había registrado un precedente cuando Kuwait anunció que sus defensas aéreas respondieron a un ataque con drones procedentes de Irán, en una jornada marcada por la retaliación de Teherán contra bases estadounidenses en Jordania, Baréin e Irak.
La ofensiva iraní se produce como respuesta a la segunda oleada de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní en menos de 48 horas. Estados Unidos atacó la noche del martes objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, según informó el Pentágono, con el objetivo de contrarrestar los «intentos de agresión» de Irán contra el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y contra los miembros del servicio militar estadounidense desplegados en la región. Con Kuwait ahora en el centro de la tormenta, la comunidad internacional observa con creciente preocupación una espiral de violencia que amenaza con extenderse más allá de las fronteras de los actores directamente implicados.