Internacionales Trending

Japón envía expertos en identificación forense a Nepal tras la riada que dejó más de 1.200 muertos y 4.000 desaparecidos

IMG 4565

El Gobierno de Japón ha decidido enviar un equipo de especialistas en desastres a Nepal para apoyar las labores de identificación de las víctimas de la catastrófica riada que asoló el país el pasado 26 de agosto, y que ya ha dejado más de 1.200 fallecidos y más de 4.000 personas en paradero desconocido, según el último balance oficial. El anuncio fue realizado este jueves por el Ministerio de Exteriores japonés, que detalló que el envío del Equipo de Expertos de Japón para el Socorro en Casos de Desastre (JDR) responde a una solicitud formal del Gobierno nepalí.

Hasta el momento, las autoridades de Nepal solo han logrado identificar 95 cuerpos de los más de 1.200 recuperados desde el desastre, una cifra que evidencia la magnitud del desafío forense. Por este motivo, la Policía nepalí ha solicitado este jueves muestras de sangre y perfiles de ADN a los miles de familiares que aún buscan a sus seres queridos, en un intento por agilizar el proceso de reconocimiento. «El Gobierno de Japón está dispuesto a prestar la mayor asistencia posible, incluido el envío de este equipo de expertos, teniendo en cuenta los aspectos humanitarios y las relaciones de amistad que mantiene con Nepal», señala el comunicado diplomático.

En las últimas horas, 48 nuevos cuerpos han sido recuperados en las labores de búsqueda y rescate, aunque fijar una cifra exacta de víctimas mortales se ha vuelto cada vez más complejo, ya que las autoridades incluyen en el conteo restos humanos separados que pueden duplicar el número de fallecidos. Por su parte, el balance en el condado tibetano de Gyirong (China) se mantiene en 21 muertos y 541 desaparecidos, de los cuales 261 son extranjeros.

La riada, descrita por observadores locales como la mayor de la que se tiene memoria, provocó una crecida del agua de entre 15 y 18 metros por encima del nivel habitual del río, devastando asentamientos a lo largo de un tramo de 72 kilómetros del río Trishuli. Con la ayuda internacional comenzando a llegar, Nepal enfrenta ahora una carrera contra el tiempo para dar respuesta a las familias que aguardan respuestas y para evitar que la tragedia se agrave con brotes de enfermedades y el colapso de los sistemas de salud.