El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este martes su discurso contra Teherán al afirmar que no busca «forzar» a Irán a sentarse a negociar, y aprovechó para instar al pueblo iraní a levantarse contra el régimen de los ayatolás. En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario republicano arremetió contra lo que calificó como «ABC Fake News» por informar sobre un supuesto intento de presión diplomática, y fue tajante: «No me podría importar menos si firman un acuerdo que, para ellos, no vale nada».
Trump contrastó la situación actual con la de meses atrás y presumió de la posición de Washington en el conflicto: «Ahora me gusta mucho más nuestra posición, con un control casi total del estrecho de Ormuz y con su economía colapsando por completo». Y lanzó una pregunta directa al pueblo iraní: «Solo están prolongando lo inevitable. ¿Cuándo se levantará y luchará el pueblo iraní?».
Las declaraciones se producen en un momento de máxima tensión, después de que Washington y Teherán reanudaran los ataques cruzados tras casi un mes sin hostilidades. El Ejército de Estados Unidos bombardeó este martes a Irán por segunda vez en una semana, en medio del incremento de las tensiones por el control del estrecho de Ormuz y las ofensivas iraníes contra bases estadounidenses en la región. La escalada militar se suma a la campaña de presión económica que el Gobierno de Trump ha intensificado contra la República Islámica, con nuevas sanciones secundarias y la operación 'Paria Económico', diseñada para aislar financieramente a Teherán.
En su mensaje, Trump también aseguró que el Gobierno iraní está sumido en un «caos total» y es «incapaz» de representar a su país, y afirmó que «ya hay más de 100.000 muertos» por las protestas contra el liderazgo iraní, una cifra que no ha sido verificada de forma independiente. Con este discurso, el presidente estadounidense no solo descarta cualquier acercamiento diplomático a corto plazo, sino que apuesta por una estrategia de máxima presión y desestabilización interna, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el recrudecimiento de un conflicto que ya ha superado los seis meses y que mantiene en vilo los mercados energéticos y la estabilidad de toda la región.