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Rusia planea movilizar 600.000 efectivos entre 2026 y 2027 ante el colapso del reclutamiento, según la inteligencia ucraniana

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La Dirección Principal de Inteligencia y el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania han alertado de que Moscú se prepara para una nueva oleada de movilización masiva que sumaría 600.000 soldados adicionales a sus filas entre este año y el próximo. Según los servicios de inteligencia ucranianos, la decisión del Kremlin ya está tomada y responde a una combinación letal de graves bajas en el frente, la pérdida de iniciativa militar y un desplome del reclutamiento voluntario que ha dejado a Rusia sin capacidad para sostener su guerra contra Ucrania sin recurrir a una conscripción forzosa.


El plan de movilización: 300.000 en 2026 y otros 300.000 en 2027

De acuerdo con la información manejada por Kiev, Rusia tiene previsto llamar a filas a 300.000 efectivos durante el presente año y a otros 300.000 en 2027. El anuncio formal, sin embargo, no se produciría hasta después de las elecciones a la Duma Estatal, previstas del 18 al 20 de septiembre, una estrategia que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha calificado como una "movilización periférica" –dirigida principalmente a las regiones del interior y no a las grandes ciudades como Moscú– para minimizar el impacto en la opinión pública de las zonas más visibles del país.


Bajas masivas y un reclutamiento en caída libre

El Estado Mayor ucraniano sitúa las pérdidas totales del ejército ruso desde el inicio de la invasión a gran escala, en febrero de 2022, en más de 1,4 millones de muertos y heridos. Solo en el primer semestre de 2026, la inteligencia ucraniana estima que Rusia habría perdido alrededor de 240.000 militares, de los cuales 140.000 fallecieron o resultaron heridos de gravedad. En ese mismo periodo, apenas 232.000 personas firmaron contratos con las Fuerzas Armadas rusas, lo que evidencia un déficit crónico de reemplazo.

El propio director de la CIA, John Ratcliffe, que viajó a Moscú esta semana, declaró en julio que el recluta ruso medio resulta muerto o herido en el campo de batalla entre 20 y 30 minutos después de llegar al frente, una cifra que subraya la brutalidad del desgaste humano.


El agotamiento del caladero de voluntarios

La bolsa de reclutamiento se ha reducido drásticamente. Según la inteligencia ucraniana, en comparación con 2025, el número de deudores, presos, migrantes y otros colectivos que constituían la principal fuente de reclutas voluntarios ha caído entre un 30 % y un 40 % en varias regiones rusas. En la región de Kurgán, los objetivos mensuales de reclutamiento se han cumplido solo entre el 57 % y el 69 % desde comienzos de año; en Volgogrado, el número de potenciales reclutas ha descendido un 40 % interanual. Las cifras son aún más bajas en las regiones de Oriol y Vladímir, así como en la república de Daguestán, y los intentos de reclutar a estudiantes han fracasado estrepitosamente.


Cambios legales y reclutamiento de reclusas

Para allanar el camino legal a esta nueva movilización, Rusia ha ampliado los supuestos que permiten el llamamiento a filas. Ahora pueden ser reclutados quienes tengan condenas penales no canceladas en virtud de 11 artículos adicionales del Código Penal, entre ellos los condenados por contrabando de armas, drogas o sustancias radiactivas, bandidismo y organización de la migración ilegal. Además, según los documentos internos citados por la inteligencia ucraniana, las autoridades rusas también estudian reclutar a determinadas categorías de mujeres condenadas.

El sistema de citaciones electrónicas ya está plenamente operativo: una vez que un ciudadano entra en el registro, se le prohíbe salir del país, solicitar préstamos, comprar o vender propiedades, utilizar el carné de conducir o darse de alta como trabajador autónomo. A finales de julio, se habían publicado más de 2.500 nuevas vacantes relacionadas con actividades de movilización en las plataformas de empleo rusas, lo que da una idea de la escala del operativo.


El factor político: elecciones y descontento social

Documentos internos rusos, citados por la inteligencia ucraniana, justifican la necesidad de esta movilización apelando al aumento del descontento público con la guerra, que alcanza hasta el 69 % en algunas regiones, y al consiguiente descenso del alistamiento voluntario. El presidente Zelenski ha señalado que la estrategia de Putin es clara: primero los ataques balísticos, luego las elecciones –a las que califica de meras formalidades– y, después, la movilización. "No creo que puedan ocultarla especialmente bien", afirmó el mandatario ucraniano la semana pasada.

Rusia anunció una movilización "parcial" el 21 de septiembre de 2022 y, desde entonces, nunca se ha emitido un decreto oficial que la dé por terminada, lo que significa que el marco legal para la conscripción se ha mantenido técnicamente en vigor durante cuatro años. Con este precedente, y ante la presión creciente en el frente, todo apunta a que Moscú está a punto de dar el paso hacia una movilización general encubierta, mientras el mundo observa con atención el calendario electoral ruso y los movimientos en el terreno de juego.