El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebra este viernes una segunda ronda de sondeos informales —los llamados straw polls— para recomendar un candidato a la Asamblea General, que tendrá la última palabra en la elección del sucesor de António Guterres. La votación, confidencial y a puerta cerrada, servirá como termómetro de una carrera que se calienta con dos nuevas incorporaciones: el ugandés Olara Otunnu y la ecuatoriana Ivonne Baki, cuya candidatura fue impulsada por Tonga.
Hace tres semanas, la primera ronda dejó como favoritos a la costarricense Rebeca Grynspan (10 apoyos), la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett (9) y el argentino Rafael Grossi (7). También compiten la chilena Michelle Bachelet y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, junto al expresidente senegalés Macky Sall, que obtuvo el respaldo más bajo en el sondeo anterior. En este tipo de consulta, los miembros pueden votar a favor, en contra o "sin opinión", y los resultados, aunque no se publican oficialmente, acaban filtrándose a la prensa.
El proceso se rige por una norma no escrita de rotación regional, y la presión crece para que el próximo secretario general sea una mujer —algo que nunca ha ocurrido en 80 años de historia— y que provenga de América Latina y el Caribe. La candidatura de Baki, exministra de Comercio de Ecuador y cercana al presidente Donald Trump, que ya ha lucido una gorra con el lema "Make the UN Great Again", añade un nuevo ingrediente a la pugna.
Tras varias rondas de sondeos, el Consejo de Seguridad pasará a una votación definitiva con papeletas rojas para los cinco miembros permanentes (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China), cuyo veto puede bloquear a cualquier aspirante, y blancas para los otros diez. La Asamblea General tomará la decisión final, pero el pulso ya está en marcha.