Las autoridades de Indonesia han elevado este viernes a 83 los fallecidos por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la isla de Flores el pasado sábado, mientras los heridos ascienden a 986 y los desplazados superan los 111.000, según la última actualización de la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD). El temor a las réplicas —más de 4.250 desde el sismo principal, con magnitudes de hasta 6,2— ha llevado a miles de personas a abandonar sus hogares, en una isla de unos dos millones de habitantes que permanece en estado de alerta.
El sismo, que generó olas de cerca de un metro de altura, se produjo a una profundidad de 10 kilómetros, a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende, la ciudad más poblada de Flores. Las autoridades cifran en cerca de 45.000 las viviendas afectadas, de las cuales más de 17.100 han sufrido graves daños. Los equipos de emergencia continúan trabajando en las zonas más remotas, mientras la Agencia Meteorológica de Indonesia (BMKG) advierte de que las réplicas podrían persistir en los próximos días.
El desastre se produce en una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta. Indonesia se asienta sobre el 'Anillo de Fuego del Pacífico', donde la convergencia de placas tectónicas genera terremotos y erupciones volcánicas con frecuencia. El recuerdo del devastador tsunami de 2004, que dejó más de 167.000 muertos en el país tras un sismo de 9,1, sigue latente entre una población que, una vez más, se enfrenta a la furia de la naturaleza. La respuesta humanitaria se intensifica mientras el país busca aliviar el sufrimiento de miles de personas que han perdido sus hogares y su sustento en un solo golpe de tierra.