China acusó este jueves a Estados Unidos de aplicar medidas proteccionistas contra sus productos, después de que Washington anunciara nuevos aranceles de hasta el 100 % para determinados drones y aeronaves no tripuladas.
El portavoz del Ministerio de Comercio chino, He Yadong, cuestionó la medida y afirmó que las exportaciones de drones chinos hacia Estados Unidos están destinadas principalmente a actividades civiles, como la agricultura, la inspección de equipos y la producción audiovisual.
Según el funcionario, los nuevos gravámenes representan una aplicación «unilateralista y proteccionista» de la seguridad nacional y suponen una discriminación contra las empresas chinas.
He advirtió además que las medidas podrían alterar las cadenas globales de suministro del sector y perjudicar la competencia en el mercado internacional, por lo que instó a Washington a retirar los aranceles.
La decisión estadounidense, anunciada la semana pasada, contempla un gravamen del 100 % para drones de más de 25 kilogramos de peso máximo al despegue y para determinados modelos con capacidad de detección térmica. Otros drones de menor tamaño y componentes específicos quedarían sujetos a un arancel del 25 %, con tarifas reducidas para productos procedentes de algunos países, entre ellos Japón y miembros de la Unión Europea.
Aunque la Casa Blanca no señaló directamente a China, la medida afecta especialmente al gigante asiático, que domina buena parte del mercado mundial de drones civiles a través de fabricantes como DJI.
Washington sostiene que los nuevos aranceles buscan reducir la dependencia de proveedores extranjeros, fortalecer la producción nacional y proteger las cadenas de suministro de posibles riesgos de seguridad y ciberseguridad.
La disputa abre un nuevo frente en la creciente rivalidad económica y tecnológica entre las dos mayores economías del mundo, que ya mantienen tensiones en sectores estratégicos como los semiconductores, la inteligencia artificial y las tierras raras.
El nuevo choque comercial se produce además pocas semanas antes de la prevista visita de Estado de Xi Jinping a Washington, donde se reunirá con el presidente Donald Trump el próximo 24 de septiembre, en un momento clave para las relaciones entre ambas potencias.