La Administración del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha sufrido este lunes un revés judicial que pone en pausa el polémico impuesto a las propiedades de lujo, conocido como pied-à-terre. Un juez ha suspendido temporalmente el gravamen sobre inmuebles valorados en 5 millones de dólares o más, y sobre cooperativas y condominios de al menos 1 millón de dólares cuyos propietarios no residan en la ciudad.
La medida cautelar responde a una demanda presentada el viernes por tres propietarios que impugnan el impuesto, aprobado en mayo por la legislatura estatal y que entró en vigor el pasado 1 de julio. La nueva tasa, que busca recaudar unos 500 millones de dólares anuales para las arcas municipales, fue diseñada para gravar las segundas viviendas de alto valor, pero los demandantes alegan que han recibido notificaciones que afectan a sus residencias principales, lo que, según ellos, es incorrecto.
La orden judicial impide a la ciudad enviar más notificaciones mientras el caso avanza. La alcaldía ya ha anunciado que apelará la decisión, y la próxima audiencia está fijada para el 31 de agosto. El choque fiscal se produce en un contexto de déficit presupuestario de 5.400 millones de dólares, que Mamdani asegura haber heredado. Aunque el alcalde propuso inicialmente aumentar los impuestos a los ricos, la gobernadora Kathy Hochul —que busca la reelección en noviembre— respaldó la versión más moderada del gravamen, centrada exclusivamente en las segundas viviendas de lujo. El futuro del impuesto queda ahora en manos de los tribunales.