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Israel y El Líbano reanudan en Roma las negociaciones críticas con el desarme de Hezbolá como eje central

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Las delegaciones de Israel y Líbano han iniciado este martes en la Embajada de Estados Unidos en Roma una nueva ronda de conversaciones para avanzar en la aplicación del acuerdo marco alcanzado en junio con mediación estadounidense. Los encuentros, que se extenderán hasta el jueves, reúnen a equipos técnicos de ambas partes y suponen un paso clave para consolidar el frágil camino hacia un acuerdo de seguridad y la estabilización de la frontera sur libanesa.

En el centro de las negociaciones se sitúan tres cuestiones principales: el futuro de las zonas de seguridad en el sur del Líbano, la delimitación de las disputas fronterizas aún abiertas y, sobre todo, el proceso de desarme de Hezbolá, que Washington considera una condición esencial para una solución duradera. La delegación israelí incluye también responsables de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), según informó el Times of Israel.

Hezbolá rechaza el diálogo mientras Beirut muestra su determinación
Coincidiendo con el inicio de las conversaciones, el líder de Hezbolá, Naim Kassem, reiteró la oposición del grupo a las negociaciones y al acuerdo marco firmado por Beirut e Israel en Washington a finales de junio. El grupo aliado Amal, encabezado por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, también ha dejado clara su postura contraria. En respuesta, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, lanzó una dura crítica contra quienes, según él, arrastraron al país a "absurdas aventuras bélicas", dando pretextos para la agresión israelí y causando destrucción y desplazamientos masivos.

El plan de EE.UU.: el Ejército libanés toma el control e Israel avanza hacia la retirada
Según el Departamento de Estado estadounidense, el acuerdo prevé que las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) asuman progresivamente el control completo del sur del país, con todas las armas bajo la autoridad exclusiva del Estado. Paralelamente, Israel debería avanzar en la retirada de las llamadas "zonas piloto" y de las áreas de seguridad creadas a lo largo de la frontera, en coordinación con los compromisos libaneses. "Nuestro objetivo es sacar adelante la aplicación del marco de forma práctica y gradual, garantizando una seguridad duradera para ambos países", explicó una fuente del Departamento de Estado, que confirmó el respaldo de la Administración Trump al proceso.

Beirut exhibe armas incautadas como gesto de presión
Poco antes del inicio de las conversaciones, el Ejército libanés difundió imágenes de varias armas interceptadas a lo largo de la frontera con Siria, un gesto considerado significativo por tratarse de una operación que las autoridades militares raramente hacen pública. Entre los objetos incautados se encuentran cohetes Grad de 122 milímetros y un vehículo utilizado por traficantes. La difusión de estas imágenes parece tener un doble objetivo: demostrar a la comunidad internacional que Beirut cumple con su compromiso de controlar las armas y aumentar la presión sobre Israel para que mantenga la retirada de las zonas meridionales.

Hezbolá, el escollo más difícil
El punto más delicado de las negociaciones sigue siendo el papel de Hezbolá, el movimiento chií respaldado por Irán y considerado organización terrorista por varios países occidentales. Estados Unidos reclama el desmantelamiento de las infraestructuras militares del grupo en el sur del Líbano y el traspaso de toda capacidad armada al control estatal. Para Israel, mantener garantías de seguridad a lo largo de la frontera sigue siendo una prioridad para evitar nuevos ataques. Beirut, por su parte, debe demostrar que es capaz de ejercer plena soberanía sin generar nuevas tensiones internas.

La primera retirada israelí y las tensiones sobre el terreno
La semana pasada, el Ejército israelí completó la primera retirada de una zona piloto, pero el Gobierno libanés acusó a Israel de obstaculizar el despliegue de sus Fuerzas Armadas en la zona. El encuentro de Roma llega en una fase delicada, con la voluntad estadounidense de transformar el alto el fuego en un marco estable chocando con las dificultades sobre el terreno, donde las tensiones entre Israel, Líbano y Hezbolá siguen abiertas. El objetivo declarado de Washington es alcanzar un nuevo equilibrio: menos presencia militar israelí, más control del Estado libanés y ninguna capacidad armada autónoma al margen de las instituciones oficiales. Un equilibrio que, sin embargo, está todavía por construir.