Las autoridades sanitarias británicas han activado este lunes una alerta ámbar para gran parte de Inglaterra ante el aumento de las temperaturas, que podrían alcanzar los 35 grados Celsius, en lo que supone la quinta ola de calor del año. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) ha emitido la advertencia para Londres, el este, el centro y el sur de Inglaterra, una medida que permanecerá vigente hasta el miércoles.
El calor extremo, advierten los expertos, incrementa los riesgos para la salud, especialmente entre los colectivos más vulnerables —niños, ancianos y personas con enfermedades preexistentes—, pero también para la población general. Polly Ashmore, consultora de la UKHSA, ha instado a la ciudadanía a extremar las precauciones: "Los periodos de calor intenso pueden tener consecuencias graves. Es importante que todos adopten medidas sensatas mientras disfrutan del sol". Además, ha recordado la necesidad de estar pendientes de familiares mayores, vecinos y personas con problemas de salud, asegurándose de que conozcan la previsión y sigan las recomendaciones.
La alerta ámbar, que señala un nivel de riesgo significativo, advierte que las altas temperaturas no solo afectan la salud, sino que también pueden provocar deformaciones en las vías ferroviarias y el derretimiento del asfalto. Este nuevo episodio se suma a las cuatro olas de calor que ya ha sufrido el Reino Unido en lo que va de año: la primera, entre el 22 y el 31 de mayo, con máximas de 35 grados en el sur; la segunda, del 19 al 28 de junio, con picos de 37,7 grados; una tercera, mucho más prolongada, del 4 al 26 de julio, con temperaturas en torno a los 30 grados; y una cuarta, registrada el 29 de julio.
El impacto acumulado de estas olas de calor ya se deja sentir en el territorio: gran parte del centro y sur de Inglaterra, así como Gales, sufren condiciones de sequía que agravan la presión sobre los recursos hídricos y el medio ambiente. Con la quinta ola en camino, las autoridades refuerzan el mensaje de prevención y solidaridad comunitaria para mitigar los efectos de un verano que no da tregua.