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La ONU advierte que la ola de calor en Europa es un «crudo recordatorio» de los crecientes impactos de la crisis climática

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El secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, afirmó este miércoles que la intensa ola de calor que afecta a gran parte del continente europeo es «un crudo recordatorio de las crecientes repercusiones de la crisis climática, tanto humanas como económicas», e instó a acelerar la transición hacia las energías limpias.

Stiell señaló que el principal culpable de esta situación «es la adicción mundial a la quema de carbón, petróleo y gas y la destrucción de los bosques». «Muchas otras partes del mundo también se ven gravemente afectadas, como la India y otras regiones de Asia. La ciencia demuestra claramente que el cambio climático provocado por el ser humano está haciendo que estas olas de calor sean más frecuentes y extremas», añadió.

Causas y soluciones

Para el responsable climático de Naciones Unidas, la guerra en Oriente Medio «evidencia el elevado coste de la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles». Sin embargo, subrayó que la solución está clara: «una transición más rápida hacia la energía limpia, que ahora es más barata que los combustibles fósiles y se produce con mayor rapidez, por lo que resulta fundamental para la asequibilidad energética y la seguridad económica de las naciones».

Stiell insistió en que «proteger las vidas humanas, las empresas y las economías del calor extremo y de los muchos otros costos crecientes del cambio climático es una prioridad para todas las naciones, y comienza por abandonar la dependencia de los combustibles fósiles con mayor rapidez».

Necesidad de invertir en resiliencia

El representante de la ONU también destacó la necesidad de aumentar la inversión en resiliencia frente a los impactos climáticos: «ya sean el calor extremo, las megainundaciones, los incendios forestales o las sequías, que también afectan la producción y los precios de los alimentos».

Contexto europeo

España, Portugal, Francia, Reino Unido, Bélgica y los Balcanes son algunas de las regiones europeas que, desde el pasado fin de semana, registran temperaturas propias del mes de julio, lo que ha llevado a las autoridades a emitir alertas de distinto grado para advertir a la población de los efectos de este episodio inusual de calor.