El Gobierno cubano censuró este lunes a la Unión Europea por no reconocer que las sanciones de Estados Unidos son el factor fundamental detrás de la crisis económica y energética que atraviesa la isla, y expresó su deseo de que el bloque comunitario actúe con «independencia» frente a Washington.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, difundió en redes sociales un comentario crítico sobre las posiciones expresadas recientemente por la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, durante un debate monográfico sobre Cuba en el Parlamento Europeo. Rodríguez aseguró que no reconocer que las sanciones, «el cerco petrolero y la amenaza militar» de EE.UU. contra la isla son «las principales causantes» de la crisis «resta objetividad» al bloque europeo y denota «un marcado doble rasero».
«No se le ha escuchado tampoco preocupación ni respaldo a las numerosas empresas y ciudadanos europeos que están siendo amenazados y dañados por las últimas medidas estadounidenses, de claro carácter extraterritorial e ilegal», escribió el canciller. A su juicio, sería esperable que Kallas adoptase «una posición consecuente» con el «derecho internacional y la paz que promueve el bloque europeo».
«Aspiramos a que la política exterior de la UE, en las complicadas circunstancias que vive el mundo, donde se pretende imponer el uso de la fuerza y la dominación imperialistas, exprese la independencia y los valores europeos y multilaterales tradicionales, como reclaman sus ciudadanos», agregó Rodríguez.
Reconocimiento a la ayuda humanitaria
Pese a sus críticas, el canciller cubano reconoció la ayuda humanitaria ofrecida por la UE y varios de sus Estados miembros, así como su «contribución al desarrollo de la cooperación bilateral», articulada a través del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC). Añadió que Cuba seguirá apostando por una relación con la UE basada en «el respeto, la igualdad y la reciprocidad».
Posición de la UE
Kallas, en su intervención en la Eurocámara, aseguró que «es preferible una reforma negociada» en la isla, pero llamó a La Habana a «poner fin a la represión política» y al «control intransigente de la economía». La jefa de la diplomacia europea afirmó que la situación del país «es el resultado de décadas de fracasos económicos estructurales, malas políticas y el impacto de las restricciones y medidas externas en curso». Recalcó que «la Unión Europea no financia al Estado cubano» y advirtió que «el apoyo humanitario no resolverá la crisis de Cuba, sino que simplemente aliviará el sufrimiento humano inmediato».
Contexto de presión estadounidense
Washington aplica desde enero una política de máxima presión contra Cuba, que incluye un bloqueo petrolero —declarado ilegal por la ONU—, nuevas sanciones económicas y amenazas militares que están agravando la ya precaria situación económica y energética de la isla, acercándola a una crisis humanitaria.