Moscú. — Entre 2022 y 2024, aproximadamente 3.000 mujeres fueron asesinadas en Rusia a causa de la violencia de género. Así lo estimó este martes el portal opositor ruso The Insider, basándose en informes de activistas de derechos humanos y en datos presentados por el propio país ante Naciones Unidas.
Complementariamente, un informe del proyecto independiente «Algoritmo de la Luz» situó en 2.284 el número de mujeres asesinadas por violencia de género solo entre 2022 y 2023. De ellas, 2.123 murieron a manos de sus parejas. La misma organización señaló que estas cifras se mantienen estables desde 2011, con un repunte significativo durante los años de pandemia y las cuarentenas: entonces, los feminicidios aumentaron más de un 70 %.
Un problema invisibilizado y sin ley específica
Detrás de los números hay un sistema que falla una y otra vez. «Las mujeres son más propensas a no seguir adelante con las denuncias y son menos propensas a presentarlas. Ya no confían en el sistema. Temen que la divulgación del hecho dé lugar al acoso», explicó una activista anónima citada por The Insider.
El Gobierno ruso censura y persigue a las organizaciones sin ánimo de lucro y a los refugios para víctimas que intentan concienciar social y políticamente sobre el maltrato ejercido por parejas y familiares. La ausencia de una ley punitiva específica para la violencia de género y doméstica es una de las denuncias recurrentes.
The Insider narra decenas de casos de reincidencia. En muchas ocasiones, pese a acumular múltiples denuncias de distintas personas, la policía se limita a conversar con el agresor para intentar disuadirlo, sin aplicar medidas efectivas.
Guerra y reincidencia: el regreso al frente y al hogar
Los activistas advierten que el problema se ha agravado con la guerra en Ucrania. Muchos combatientes regresan del frente con trastornos postraumáticos y canalizan esa violencia en el ámbito doméstico. Además, una parte importante son antiguos maltratadores que se libraron de sus condenas de prisión a cambio de alistarse en el ejército ruso. Al volver, muchos han reincidido.
Vacíos legales que ocultan la magnitud real
Los expertos citados por The Insider coinciden en que los datos oficiales no reflejan la verdadera dimensión del problema. En la legislación rusa ni siquiera existe una definición oficial de lo que constituye la violencia de género. Por ejemplo, el Ministerio del Interior no incluye en sus informes de violencia doméstica los casos de agresiones cometidas por parejas con las que la víctima no está legalmente casada. Tampoco se contabilizan las situaciones resueltas sin sentencia judicial.
Focos regionales y crímenes de honor
Las regiones con mayores índices de violencia de género se encuentran en el Cáucaso Norte: Chechenia, Daguestán e Ingushetia. Allí, las mujeres se enfrentan a una cultura profundamente patriarcal, donde están muy extendidos los llamados «crímenes de honor». Con la colaboración de las fuerzas de seguridad regionales, se ha perseguido a mujeres incluso fuera del país con el objetivo de asesinarlas.
La política detrás de la ausencia de ley
A finales de marzo, el senador ruso y jefe del Comité de Legislación de la cámara alta, Andréi Klishás, justificó la falta de una ley específica contra la violencia doméstica argumentando que penalizarla atentaría contra la «familia tradicional».
En 2017, el presidente Vladímir Putin despenalizó parcialmente la violencia doméstica: pasó a considerarse una falta administrativa si no causaba consecuencias graves y se trataba de una primera agresión.
En resumen: Miles de mujeres asesinadas, ausencia de una ley efectiva, silencio institucional y un contexto de guerra que agrava la reincidencia. La violencia de género en Rusia sigue siendo una crisis invisibilizada que los activistas tratan de visibilizar contra viento y marea.