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Trump usa el atentado contra la cena de corresponsales para exigir a los jueces que aceleren su ballroom secreto en la Casa Blanca

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Washington.– La bala que rozó la seguridad de la noche del sábado se ha convertido en el nuevo argumento político de Donald Trump. El presidente estadounidense exigió este domingo la finalización inmediata del polémico salón de baile que ordenó construir en la Casa Blanca, un proyecto de 400 millones de dólares que permanece paralizado por una batalla judicial. En un mensaje publicado en Truth Social, Trump vinculó directamente el incidente del tiroteo durante la cena de la Asociación de Corresponsales con la urgencia de contar con un espacio de "alta seguridad" dentro del perímetro presidencial.

"Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca", afirmó el mandatario. Trump arremetió contra la "ridícula demanda" que mantiene suspendidas las obras, presentada por "una mujer que paseaba a su perro y que no tiene ninguna legitimación". El pasado marzo, un juez federal ordenó la suspensión del proyecto por falta de aprobación del Congreso.

Un "salón de alto secreto militar" para evitar a los lobos solitarios

Según Trump, el nuevo salón, de unos 8.000 metros cuadrados, es una estructura "de alto secreto militar" diseñada con los más altos niveles de seguridad, sin habitaciones superiores por donde "personas no autorizadas puedan filtrarse". El presidente hizo referencia directa al atacante de la noche del sábado, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, quien era huésped del Hotel Washington Hilton y logró acceder a las inmediaciones de la gala con un arma larga hasta ser neutralizado por el Servicio Secreto.

"Este evento nunca habría ocurrido con el salón de baile de alto secreto que se construye actualmente en la Casa Blanca. ¡No se puede construir lo suficientemente rápido!", sentenció Trump, quien aseguró que la obra, pese a los frenos judiciales, se encuentra "por debajo del presupuesto y sustancialmente adelantada a lo previsto". El mandatario exigió a los tribunales que desestimen la demanda de inmediato.

Seguridad versus historia: el pulso por el Ala Este

El proyecto, que implicó la demolición de la histórica Ala Este en octubre de 2025, ha sido objeto de una intensa controversia legal y patrimonial. Los conservacionistas argumentan que Trump carece de autoridad para llevar a cabo una obra de esa magnitud sin la aprobación expresa del Congreso. El juez Richard Leon les dio la razón en marzo, paralizando temporalmente los trabajos.

Ahora, Trump utiliza el atentado fallido como un argumento de peso para presionar al sistema judicial. El mandatario sostiene que la seguridad presidencial no puede esperar a disputas burocráticas. "Los agentes del Servicio Secreto arriesgaron sus vidas anoche. Merecen un lugar seguro para eventos de Estado", añadió.

Mientras tanto, el atacante permanece detenido y las investigaciones continúan. La cena de corresponsales, un evento centenario, ya ha celebrado ediciones anteriores en la propia Casa Blanca. Pero Trump quiere su propio salón de baile, blindado y a su medida. La noche del sábado le ha dado, al menos retóricamente, una nueva razón para exigirlo. La justicia tendrá ahora que decidir si la seguridad presidencial justifica sortear los controles constitucionales. El pulso entre el Ejecutivo y los tribunales, como el propio salón, está lejos de estar terminado.