El Cairo/Ginebra.– El alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano ha sido recibido con alivio en la comunidad internacional, pero la Organización Mundial de la Salud para el Mediterráneo Oriental (WHO EMRO) lanza una advertencia escalofriante: los servicios sanitarios del país de los cedros están "gravemente tensionados". En su informe de situación, el organismo detalla que desde el inicio de la guerra, el 2 de marzo, se han verificado 139 ataques contra la atención sanitaria, causando 91 muertes y 224 heridos. Solo en la última semana (del 10 al 16 de abril), 22 agresiones provocaron la muerte de 19 paramédicos, 40 heridos y daños en 19 vehículos de emergencia.
Las cifras dibujan un panorama desolador. El Ministerio de Salud libanés reporta, hasta el 16 de abril, al menos 2.124 muertes (168 de ellas niños) y 6.921 heridos, casi la mitad requiriendo hospitalización. Los centros médicos, muchos de ellos situados en zonas de combate, operan al 90-100% de su capacidad, con departamentos de urgencias saturados y reservas de medicamentos agotadas. "Más de 7.000 casos de trauma han dejado los estantes vacíos", alerta el informe.
La cadena de suministro, en estado crítico
El conflicto no solo golpea los hospitales, sino toda la logística humanitaria. La OMS advierte de un deterioro de la cadena de suministro regional, con los costes de transporte disparados entre un 40 y un 50%. Las rutas marítimas y aéreas se han visto interrumpidas, obligando a recurrir a vías terrestres y multimodales más lentas y costosas. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, a finales de febrero, el centro logístico de la OMS ha enviado suministros por valor de 3 millones de dólares a nueve países, beneficiando a más de siete millones de personas. Pero es insuficiente.
Actualmente, la organización gestiona 71 pedidos de emergencia por valor de 2,3 millones de dólares y requiere 30,3 millones de dólares para su plan flash de respuesta en cinco países prioritarios. Solo para Líbano, el llamamiento flash de la ONU para el sector salud necesita 37 millones de dólares. Sin esa financiación, miles de heridos quedarán desatendidos y las enfermedades prevenibles resurgirán con fuerza.
Un respiro frágil en medio de la devastación
El alto el fuego de diez días, mediado por Estados Unidos, ofrece una ventana de esperanza para la población civil, que ha sufrido más de seis semanas de bombardeos. Pero la tregua es frágil, y la infraestructura sanitaria está al borde del abismo. La OMS reitera su llamamiento a proteger la atención sanitaria conforme al derecho internacional humanitario, garantizar el acceso sin obstáculos a la ayuda y a los pacientes, y salvaguardar la infraestructura crítica de agua y energía.
En el conjunto de la región, 115 millones de personas necesitan ayuda humanitaria sanitaria (el 48% del total mundial previo al conflicto) en 15 países del Mediterráneo Oriental. La guerra ha dejado una cicatriz profunda, y la paz, aunque sea temporal, es el único camino para comenzar a cerrarla. Mientras los diplomáticos negocian, los paramédicos siguen muriendo. Y los hospitales, como el pueblo libanés, esperan. La OMS ha hablado. Ahora falta que el mundo actúe.