Washington/Beirut.– La foto fue insólita: un embajador israelí y otro libanés sentados en el mismo salón del Departamento de Estado, con Marco Rubio de anfitrión, y saliendo con declaraciones de optimismo. "Disfrutamos juntos. Tuvimos un maravilloso intercambio de más de dos horas", declaró Yechiel Leiter, embajador de Israel en EE.UU., tras las conversaciones directas de paz con Líbano, las primeras en más de cuatro décadas. "Hoy hemos descubierto que estamos en el mismo bando. Ambos estamos unidos para liberar al Líbano de una fuerza de ocupación dominada por Irán, llamada Hezbolá", añadió.
Pero mientras los diplomáticos hablaban en Washington, los misiles volaban en la frontera. Hezbolá anunció que había lanzado "salvas de proyectiles simultáneas" contra 13 ciudades del norte de Israel poco después del inicio de las conversaciones, en una clara advertencia: el grupo chií, que domina gran parte del sur del Líbano, no aceptará un acuerdo que no pase por él. La delegación libanesa, por su parte, no hizo declaraciones inmediatas. El silencio de Beirut es elocuente: cualquier avance será visto como una traición por la milicia.
Rubio: "Una oportunidad histórica"
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, había abierto la reunión con un tono esperanzador. "Entendemos que estamos trabajando contra décadas de historia y las complejidades. La esperanza hoy es que podamos esbozar un marco sobre el que pueda desarrollarse una paz actual y duradera", declaró. Rubio actuó como mediador en un encuentro que duró más de dos horas y que, según fuentes, abordó un posible alto el fuego, el desarme de Hezbolá y el respeto a la soberanía libanesa.
Pero las posiciones son abismales. Israel exige el desmantelamiento completo de las armas de Hezbolá y su retirada al norte del río Litani, como estipula la resolución 1701 de la ONU, incumplida durante casi dos décadas. Líbano, por su parte, reclama el fin de las incursiones israelíes y la devolución de territorios ocupados. El presidente libanés, Joseph Aoun, había expresado su esperanza de que las conversaciones produjeran "un acuerdo sobre un alto el fuego", pero no dio más detalles.
Hezbolá boicotea y ataca: "No habrá rendición"
Hezbolá se opuso a las conversaciones antes incluso de que comenzaran. Su líder, Naim Qassem, calificó la reunión de Washington como una "humillación" y advirtió que cualquier acuerdo que no pase por el grupo será papel mojado. Los ataques con cohetes contra el norte de Israel, que hirieron a varias personas, fueron la respuesta en tiempo real. El grupo chií, que cuenta con un arsenal estimado en más de 150,000 misiles y cohetes, ha dejado claro que no se desarmará por decreto.
El conflicto entre Israel y Hezbolá se intensificó el 2 de marzo, cuando la milicia atacó en represalia por la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei. Desde entonces, los bombardeos israelíes han matado a más de 2,000 personas en Líbano y desplazado a más de un millón, a pesar de los llamamientos internacionales al alto el fuego. El ataque más sangriento ocurrió el 8 de abril en Beirut, con más de 112 muertos en un solo día.
La sombra de Trump: "Esa es una escaramuza aparte"
El presidente estadounidense, Donald Trump, ya había dejado claro que el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán no incluía a Líbano. "Esa es una escaramuza aparte", dijo a PBS. Netanyahu, por su parte, afirmó que su gobierno quiere "el desmantelamiento de las armas de Hezbolá y un verdadero acuerdo de paz que dure generaciones". Pero el primer ministro israelí también ha dejado entrever que no detendrá los ataques hasta que la milicia sea neutralizada.
La Administración Trump insiste en el desarme de Hezbolá, pero también en el respeto a la integridad territorial y la soberanía de Líbano. Posturas difíciles de conciliar cuando el grupo chií es, en la práctica, un Estado dentro del Estado. Un exfuncionario del ministerio de Defensa israelí, que habló bajo anonimato, resumió el escepticismo: "Se necesitaría mucha imaginación y optimismo para pensar que las disputas se pueden resolver en Washington. Las expectativas son bajas".
¿Qué sigue? La paz, secuestrada por los misiles
El "maravilloso intercambio" de Washington ha dejado más dudas que certezas. Israel y Líbano han descubierto que están "del mismo lado" contra Hezbolá, pero el grupo no está dispuesto a desaparecer. Los ataques con cohetes del martes son un recordatorio de que cualquier acuerdo de paz que no incluya a la milicia es una ficción. Mientras los diplomáticos hablan, los misiles siguen volando. Y la población civil, en ambos lados de la frontera, sigue pagando el precio.
La reunión de Washington fue un primer paso, pero el camino hacia la paz es largo y está minado. Hezbolá no se rendirá, Israel no cederá, y Líbano está atrapado en medio. La "oportunidad histórica" de Rubio podría desvanecerse tan rápido como llegó. Como dijo el exfuncionario israelí: "Las expectativas son bajas". Y con razón. Porque cuando los misiles hablan, los diplomáticos callan. Y esta vez, los misiles no han callado.