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La ultraderecha europea empieza a dudar del valor de los apoyos MAGA

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Budapest/Bruselas.– La derrota de Viktor Orbán en las elecciones húngaras, que pusieron fin a 16 años de gobierno de Fidesz, no solo ha sacudido el tablero político local, sino que ha enviado una onda expansiva a toda la ultraderecha europea. La pregunta que ahora resuena en los pasillos de Bruselas y las capitales nacionales es incómoda: ¿el respaldo explícito de Donald Trump y su vicepresidente JD Vance fue un lastre en lugar de una ventaja?

En el mejor de los casos, la visita preelectoral de Vance a Budapest la semana pasada no ayudó mucho a Orbán. En el peor, fue contraproducente. Su rival, el conservador proeuropeo Péter Magyar, se aseguró una victoria histórica. Y ahora, dirigentes de Agrupación Nacional (Francia), La Liga (Italia) y Vox (España) comienzan a distanciarse discretamente del movimiento MAGA, temiendo que el vínculo con la impredecible política exterior de Trump y su beligerancia comercial los perjudique ante sus propios electores.

"El apoyo de Vance fue un movimiento de campaña muy tonto"

El eurodiputado francés Thierry Mariani (Agrupación Nacional) fue directo: "Los húngaros siempre han estado muy cerca de Estados Unidos. No es nuestro caso". Fabrice Leggeri, otro eurodiputado del partido de Marine Le Pen, calificó los aranceles estadounidenses contra Europa de "punitivos" y la implicación de Washington en la guerra de Irán como "difícil de comprender para nosotros". "Tenemos culturas y tradiciones políticas diferentes a las de EE.UU.", sentenció.

El golpe más duro llegó desde Bélgica. Theo Francken, ministro de Defensa y Comercio, escribió en X: "El apoyo de Vance fue un movimiento de campaña muy tonto. La multitud MAGA realmente debería dejar de hacer campaña internacional, porque todo y todos los que apoyan terminan perdiendo elecciones". Su partido, Nueva Alianza Flamenca (N-VA), comparte la postura dura de Orbán en migración, pero rechaza la cooperación con Rusia y la injerencia extranjera.

La guerra de Irán, el factor que cambia la ecuación

Una de las principales razones del distanciamiento es el conflicto en Oriente Medio. Muchos en Europa culpan al ataque estadounidense a Teherán del aumento de los precios de la energía, que golpea el poder adquisitivo de los consumidores. La retórica de Trump sobre "devolver a Irán a la Edad de Piedra" choca con la cautela europea. Como señaló el eurodiputado italiano Paolo Borchia (La Liga): "La mejor manera de sustituir regímenes no democráticos sería respetando el derecho internacional. Las recientes acciones de mano dura de EE.UU. han suscitado dudas".

Dave Sinardet, politólogo de la Vrije Universiteit Brussel, explicó a 'Euronews' que los votantes húngaros estaban más preocupados por la inflación, el coste de la vida y el acceso a los fondos europeos que por las batallas ideológicas de Orbán contra Bruselas. "La visita de Vance fue probablemente contraproducente. Reforzó la percepción de injerencia extranjera, que la oposición utilizó como argumento de campaña", afirmó. Y lanzó una ironía: "Es fuertemente irónico que los partidos que sitúan la soberanía nacional en el centro de su ideología acepten la injerencia exterior".

Marine Le Pen y Vox: entre la defensa de Orbán y el silencio sobre Trump

La reacción de la ultraderecha europea no ha sido unánime. Marine Le Pen reprochó en X las "grotescas acusaciones de dictadura" contra Orbán, al que defendió como un líder que "durante dieciséis años defendió la libertad y la soberanía de Hungría". Pero evitó mencionar a Trump o Vance. El eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, culpó a la UE: "Ha habido una interferencia obscena de la Comisión Europea con la congelación de miles de millones en fondos". Sin embargo, tampoco citó al presidente estadounidense.

El analista Sinardet advierte que la derrota de Orbán no es el fin del populismo de ultraderecha en Europa. "Siguen siendo estructuralmente fuertes, con gobiernos en Italia, República Checa y Suecia". Pero el mensaje es claro: el respaldo explícito de Trump y su círculo puede ser un arma de doble filo. Lo que en Washington se vende como una alianza de "patriotas", en Europa se percibe cada vez más como una interferencia que moviliza al voto de centro en contra.

Una lección para el futuro: cuidado con los abrazos demasiado estrechos

La derrota de Orbán es un revés significativo para la extrema derecha europea, que perdía a su figura más emblemática en el poder. Pero también es una advertencia: los líderes soberanistas deben tener cuidado con los lazos demasiado visibles con Trump y Putin, cuyo atractivo se desvanece entre votantes preocupados por la economía y la paz. Como resumió Sinardet: "Sacar conclusiones de unas únicas elecciones es arriesgado, pero está claro que el movimiento MAGA ha perdido atractivo en Europa". La pregunta ahora es si otros partidos, desde la Agrupación Nacional a la Liga, seguirán el consejo de Francken: dejar de hacer campaña internacional y centrarse en los problemas reales de sus ciudadanos. Porque, como demostró Hungría, el abrazo del oso puede ser más letal que la indiferencia.