Internacionales

Cuba se apaga: este lunes, el 57% de la isla se quedará sin electricidad; el bloqueo de EE.UU. profundiza una crisis que ya es insostenible

IMG 4235

La Habana.– La oscuridad vuelve a extenderse por Cuba como una mancha imparable. Este lunes, la estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé que en el horario de máxima demanda (el “pico” del día), el 57% de la isla se quede sin servicio eléctrico. Será el octavo apagón nacional en año y medio, y el tercero en menos de un mes. La cifra es escalofriante: una capacidad de generación de apenas 1,310 megavatios (MW) frente a una demanda de 2,980 MW. El déficit alcanzará los 1,670 MW, y la afectación estimada, 1,700 MW. En la práctica, un cubano promedio sufre hoy más horas sin luz que con fluido.

La crisis energética, que se arrastra desde mediados de 2024, se ha agravado con el “asedio petrolero” impuesto por Estados Unidos desde enero de 2025. Las medidas de Washington han sido calificadas por la ONU como “acciones que vulneran los derechos humanos”. El gobierno cubano denuncia una “asfixia energética” planificada, mientras la economía se contrae un 15% en cinco años y el descontento social comienza a filtrarse en pequeñas protestas callejeras.

Dos crisis en una: un sistema obsoleto y un bloqueo letal

La tormenta perfecta que vive Cuba tiene dos caras. Por un lado, un factor estructural: el sistema electroenergético es obsoleto, con décadas de déficit de inversiones y mantenimiento. Ocho de las 16 termoeléctricas del país están fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento, cuestiones que no pueden atribuirse al bloqueo. Estas plantas representan el 40% de la matriz energética.

Por otro lado, el elemento coyuntural: el bloqueo petrolero. Desde enero, los motores de generación (que representan otro 40% del mix) están parados porque necesitan diésel y fueloil que no pueden importarse debido a las sanciones estadounidenses. El 20% restante proviene de gas y fuentes renovables (con un reciente impulso a la solar, apoyado por China), pero es insuficiente.

Cuba necesita unos 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas. Solo 40,000 provienen de su producción nacional. El resto debe importarse, y ahí está el nudo: las compras se han visto bloqueadas, encarecidas o simplemente imposibilitadas por las restricciones de Washington.

La paradoja rusa: llegó el crudo, pero la luz sigue sin encenderse

Hace apenas dos semanas, el petrolero ruso Anatoli Kolodkin atracó en Matanzas con 740,000 barriles de crudo, un gesto de Moscú para ayudar a su aliado. Pero el combustible ruso, aunque vital, no es una varita mágica. La infraestructura cubana está tan deteriorada que incluso con el petróleo en tierra, las averías en las termoeléctricas impiden generar la electricidad necesaria. Es como tener agua pero no tener tuberías.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha priorizado la generación para servicios esenciales (hospitales, acueductos), pero la población soporta cortes de hasta 12 horas diarias. La economía, prácticamente paralizada, se asemeja a un cadáver con respiración asistida. Las colas para comprar alimentos, ya eternas, se alargan más sin neveras que conserven los productos. La desesperación crece.

El costo humano: más de 96,000 cirugías aplazadas

El impacto en la salud es devastador. Como denunció el propio Díaz-Canel ante la ONU, más de 96,000 cubanos (11,000 de ellos niños) esperan cirugías por falta de electricidad. Los hospitales funcionan con generadores de emergencia, pero estos no pueden mantener todo el equipo. Los pacientes oncológicos ven suspendidas sus radioterapias; los renales, sus diálisis. El agotamiento físico y psicológico es incalculable.

Las Naciones Unidas han documentado que las sanciones unilaterales afectan de manera desproporcionada a los derechos humanos. Pero Washington mantiene la presión, mientras Cuba intenta sobrevivir con una economía en caída libre y un sistema eléctrico que se desmorona.

La esperanza (tenue) de las renovables

China ha instalado parques solares en varias provincias, y el gobierno cubano apuesta por la energía fotovoltaica como una solución a largo plazo. Pero la transición es lenta. Mientras tanto, los apagones se suceden, el descontento social fermenta y el bloqueo no da tregua.

Cuba ha sufrido siete apagones nacionales en el último año y medio; los dos últimos, en una misma semana de marzo. El cubano promedio ya no recuerda lo que es tener electricidad 24 horas al día. Este lunes, cuando el reloj marque la hora pico, más de la mitad de la isla se sumergirá en la oscuridad. Y detrás de esa oscuridad, hay vidas deteniéndose, sueños aplazados y una nación entera resistiendo, como ha hecho siempre, contra viento y marea. Pero la resistencia, a veces, también necesita un respiro. Y ese respiro, por ahora, no llega.