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Spurs y Knicks reeditan las Finales de la NBA 27 años después

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San Antonio, Texas.– Veintisiete años después de aquella serie que marcó el inicio de una dinastía dorada en Texas y casi tres décadas de frustraciones en el Madison Square Garden, los San Antonio Spurs y los New York Knicks volverán a cruzarse en la lucha por el anillo de la NBA. Las Finales arrancarán este miércoles en el Frost Bank Center de San Antonio, la misma ciudad que abrió la serie de 1999, aunque entonces los Spurs jugaban en el gigantesco Alamodome.

1999: el inicio de una dinastía y el comienzo de un calvario

En aquellas Finales, los Spurs, liderados por el joven Tim Duncan y el veterano David Robinson, se impusieron 4-1 y conquistaron el primer título de su historia, la primera piedra de la dinastía de Gregg Popovich —que hoy sigue vinculado a San Antonio—. Esos Spurs sumarían otros cuatro campeonatos (2003, 2005, 2007 y 2014) hasta completar cinco anillos en 15 años.

Para los Knicks, esa derrota representó exactamente lo contrario: el comienzo de una larga travesía por el desierto. La franquicia neoyorquina no ha vuelto a unas Finales desde 1999 y sigue persiguiendo un tercer anillo, el último logrado en 1973, con apariciones en playoffs reducidas a anécdota tras casi tres décadas de frustraciones y proyectos fallidos.

Dos eras, dos estilos de juego

La NBA era muy distinta en aquel 1999. La mayoría de los actuales Spurs —Victor Wembanyama, Dylan Harper, Stephon Castle o Devin Vassell— ni siquiera habían nacido. En aquella serie, ningún equipo superó los 100 puntos en ningún partido, con una media anotadora de apenas 82,3 puntos por encuentro. En los actuales playoffs, los Spurs no han bajado de 100 puntos en ninguno de sus 18 partidos, aunque su excelente defensa ha dejado a sus rivales por debajo de esa cifra en siete ocasiones.

Duncan y Wembanyama: paralelismos y números estratosféricos

Los Spurs ganaron los dos primeros partidos en el Alamodome por 89-77 y 80-67, el segundo con una de las mayores entradas jamás registradas en unas Finales: 39.554 espectadores. Tim Duncan, en su segundo año en la NBA, sumó 58 puntos y 28 rebotes entre esos dos encuentros, números estratosféricos para la época. Los paralelismos con Victor Wembanyama son incuestionables: ambos fueron elegidos en el número uno del draft en los peores momentos de San Antonio, llamados a convertirse en las grandes referencias de sus equipos y a liderarlos hacia lo más alto en tiempo récord.

Con el 2-0 a favor, la serie se trasladó al Madison Square Garden, donde los Knicks —liderados por Allan Houston y Latrell Sprewell— ganaron el tercer partido (89-81) para poner emoción. Los Spurs se hicieron con el cuarto (89-96) poniendo el 3-1, una ventaja que hasta entonces nadie había remontado en unas Finales de la NBA (solo los Cleveland Cavaliers de LeBron James, 17 años después, serían capaces de lograrlo). El quinto partido, también en Nueva York, se lo llevaron los Spurs por 77-78, plantando su bandera en el corazón del Madison Square Garden. Duncan firmó otro doble-doble (31 puntos, 12 rebotes), mientras Sprewell anotó 35. «Lo dimos todo, no queríamos que celebraran el título en esta pista», dijo Sprewell al término.

El antecedente reciente: la final de la NBA Cup

Aunque han pasado 27 años desde entonces, Spurs y Knicks volvieron a enfrentarse hace apenas seis meses en la final de la NBA Cup, un partido en el que los neoyorquinos remontaron en el último cuarto —marca de la casa— para conquistar el título por 124-113. «Es la mejor preparación para partidos importantes. Nuestro foco ya está en los playoffs, que es el momento más importante del año, y es bueno haber vivido esta experiencia», afirmó Wembanyama tras caer en esa final disputada en Las Vegas. Ahora, la revancha es por el anillo.