La aplicación de mensajería, que ni siquiera figuraba entre las 100 más descargadas hace días, escala posiciones en los catálogos rusos mientras los usuarios buscan alternativas a las plataformas bloqueadas. El Kremlin promueve su propia app, MAX, supervisada por las fuerzas de seguridad.
MOSCÚ.- La censura digital en Rusia está reconfigurando los hábitos de comunicación de millones de usuarios. Ante los bloqueos y restricciones impuestos a WhatsApp y Telegram, los rusos están buscando refugio en una alternativa inesperada: la aplicación surcoreana KakaoTalk, que en cuestión de días ha escalado posiciones en los catálogos de aplicaciones del país.
Según datos de seguimiento de descargas, KakaoTalk es actualmente la quinta aplicación más descargada en el App Store de Rusia, mientras que en el catálogo de Android ocupa el puesto número 28. Hace tan solo unos días, ni siquiera figuraba entre las 100 primeras. El fenómeno refleja una migración silenciosa pero acelerada hacia plataformas extranjeras que aún operan sin restricciones en el territorio ruso.
Una superaplicación surcoreana como alternativa
KakaoTalk, lanzada en Corea del Sur en 2010, funciona como una superaplicación que engloba múltiples servicios: mensajería, pagos, taxi y trámites administrativos estatales. Su principal mercado sigue siendo el país asiático, pero la creciente presión sobre las plataformas occidentales en Rusia ha abierto una nueva vía de expansión.
Los usuarios rusos reportan que la aplicación funciona actualmente sin restricciones, aunque para acceder a ella es necesario utilizar redes privadas virtuales (VPN) para sortear los bloqueos impuestos por el Kremlin desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. KakaoTalk ofrece una interfaz en ruso, aunque algunos usuarios han notificado errores de traducción y, para registrarse desde un número ruso, es necesario enviar un SMS a un número extranjero.
La sombra de Roskomnadzor
A pesar de su origen extranjero, KakaoTalk está registrada en la lista de la agencia estatal rusa Roskomnadzor, que incluye a las empresas de comunicación obligadas a almacenar la correspondencia de sus usuarios durante seis meses y proporcionarla a las autoridades cuando sea solicitado. Esto significa que, aunque sea una alternativa a las plataformas bloqueadas, no constituye un espacio libre de vigilancia.
El pulso del Kremlin contra Telegram
La búsqueda de alternativas se acelera en un contexto de endurecimiento de la censura. Las autoridades rusas comenzaron el año pasado a bloquear WhatsApp y Telegram, y medios locales han informado de que Telegram podría ser completamente bloqueada a partir del 1 de abril. Los recientes cortes de servicio, que en el centro de Moscú llegaron a durar hasta tres semanas, han generado malestar entre los ciudadanos, incluso entre los sectores más patriotas.
El Kremlin, mientras tanto, promueve su propia aplicación de mensajería, MAX, desarrollada bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la fuga de usuarios hacia plataformas extranjeras como KakaoTalk sugiere que la confianza en la alternativa oficial no termina de despegar.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha intensificado su control sobre el espacio digital, restringiendo el acceso a información no oficial y persiguiendo cualquier manifestación de disidencia. La migración hacia KakaoTalk, una aplicación diseñada originalmente para el mercado surcoreano, refleja la determinación de los usuarios por mantener canales de comunicación fluidos en un entorno cada vez más restringido.