Economía

La inflación en Japón cae a su nivel más bajo en casi cuatro años

IMG 2832

La abolición de un impuesto provisional a la gasolina y los subsidios energéticos explican la desaceleración, que sitúa la subida de precios por debajo del objetivo del Banco de Japón. El encarecimiento del petróleo por la guerra en Oriente Medio, sin embargo, podría ejercer nuevas presiones inflacionarias en los próximos meses.

TOKIO.- Japón registró en febrero su menor nivel de inflación en casi cuatro años. El índice de precios al consumidor (IPC) creció un 1,6% interanual, según los datos publicados este martes por la Oficina de Estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones, lo que supone una clara desaceleración respecto al 2% de enero y al 2,4% de diciembre.

El descenso responde en gran medida a factores coyunturales. La abolición, implementada el 31 de diciembre, de un impuesto provisional a la gasolina —una medida destinada a mitigar los efectos de la persistente inflación sobre los hogares— ha tenido un impacto directo en la factura energética. Los precios de la energía descendieron un 9,1% interanual en febrero, con la electricidad reduciéndose un 8% y el gas abaratándose un 5,1%.

Alimentos y cesta de la compra

La cesta de la compra sigue siendo el principal foco de presión inflacionaria. Los precios de los alimentos, excluyendo los frescos, subieron un 5,7% interanual, aunque la cifra supone una ligera moderación respecto al 6,2% de enero. Los cereales se encarecieron un 7,3% y la carne un 3,6%. En el lado opuesto, frutas y frutas frescas registraron abaratamientos del 9,3% y 10,7%, respectivamente.

El Banco de Japón, en vilo

Los datos publicados este martes coinciden con las previsiones del Banco de Japón (BoJ), que anticipaba una inflación inferior al 2% en el primer semestre del año como resultado de las políticas destinadas a reducir el costo de vida. La semana pasada, el banco central congeló el tipo de interés de referencia a corto plazo en el 0,75%, en una decisión que buscaba evaluar el impacto del conflicto en Oriente Medio en la economía nipona.

El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, advirtió entonces que el encarecimiento del petróleo derivado de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán podría ejercer nuevas presiones inflacionarias. Japón depende en torno a un 90% del petróleo procedente de Oriente Medio, lo que lo hace especialmente vulnerable a las fluctuaciones en una región en llamas.

La evolución de los precios en los próximos meses dependerá en buena medida de la duración del conflicto y de su impacto en los mercados energéticos globales. Por ahora, los datos de febrero ofrecen un respiro para los hogares japoneses, aunque la incertidumbre sigue siendo la nota dominante.