Salud

La grasa abdominal, mejor indicador de problemas cardíacos que el índice de masa corporal

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Un estudio presentado en la Asociación Estadounidense del Corazón revela que el perímetro de la cintura es un predictor más fiable de insuficiencia cardíaca que el índice de masa corporal. La inflamación sistémica, clave en la ecuación.

MADRID.- Durante años, el índice de masa corporal (IMC) ha sido el termómetro universal para medir el riesgo de enfermedades asociadas al peso. Pero la ciencia avanza y los matices emergen. Un nuevo estudio presentado en las sesiones científicas sobre estilo de vida de la Asociación Estadounidense del Corazón 2026 pone en entredicho la supremacía del IMC y señala a un enemigo mucho más concreto: la grasa acumulada alrededor de la cintura.

La investigación, que ha seguido durante casi siete años a casi 2.000 adultos afroamericanos sin insuficiencia cardíaca previa, concluye que el exceso de peso en la zona abdominal es un indicador más fiable del riesgo de insuficiencia cardíaca que el IMC. Y la clave de esta relación tiene nombre: inflamación sistémica.

La grasa que no se ve, la que más daña

"No es lo mismo el peso que la ubicación de la grasa", viene a decir el estudio. Y los datos lo confirman: valores elevados de perímetro de cintura se asociaron claramente con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, mientras que un IMC elevado no mostró la misma capacidad predictiva.

La inflamación sistémica, medida a través de análisis de sangre, resultó ser el mecanismo que explica entre una cuarta parte y un tercio de esa relación. Dicho de otro modo: la grasa abdominal no es un simple depósito pasivo, sino un tejido metabólicamente activo que genera inflamación y, con ella, daño cardiovascular.

Más allá del colesterol

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que unos niveles elevados de inflamación están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca incluso en adultos con niveles normales de colesterol. Esto abre una vía de exploración crucial: no basta con mirar las cifras clásicas; hay que prestar atención a lo que ocurre en el tejido adiposo.

El autor principal del estudio, Szu-Han Chen, de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung de Taiwán, subraya la importancia de estos hallazgos para comprender "por qué algunas personas desarrollan insuficiencia cardíaca a pesar de tener un peso corporal que parece saludable".

Una ventana para la prevención

La investigación no solo diagnostica, sino que también sugiere caminos de actuación. Si la inflamación es el puente entre la grasa abdominal y la insuficiencia cardíaca, reducirla podría convertirse en una estrategia terapéutica clave para disminuir el riesgo en personas con obesidad central.

"Mediante el control del perímetro de la cintura y de la inflamación, los médicos podrían identificar antes a las personas con mayor riesgo y centrarse en estrategias de prevención que reduzcan la probabilidad de sufrir insuficiencia cardíaca antes de que aparezcan los síntomas", señalan los investigadores.

Limitaciones y futuras líneas

El estudio, realizado sobre una población específica de adultos afroamericanos en Estados Unidos, tiene limitaciones. Los investigadores no tuvieron acceso a los subtipos de insuficiencia cardíaca de los participantes, por lo que los resultados se refieren a todos los tipos en conjunto.

Investigaciones futuras deberán examinar cómo se relacionan la grasa visceral y la inflamación con los diferentes tipos de insuficiencia cardíaca, y si la reducción de la inflamación puede ayudar a prevenir o reducir el riesgo de manera específica.

Mientras tanto, el mensaje es claro: la cintura habla. Y lo que dice, según la ciencia, merece toda nuestra atención.