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Japón lanza la alerta en el G7: el bloqueo de Ormuz ya golpea a Asia y el petróleo tiembla

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El ministro de Industria nipón, Ryosei Akazawa, advierte que la interrupción del tráfico en el estrecho estratégico, en plena guerra de Irán, está causando "consecuencias" en el continente asiático. Tokio impulsa una liberación coordinada de reservas de la AIE para calmar un mercado energético que se tambalea.

Tokio — La guerra en Oriente Medio ya no es un problema lejano para Asia. El ministro de Industria de Japón, Ryosei Akazawa, lanzó este miércoles una advertencia clara: la suspensión del tráfico en el estrecho de Ormuz, en el marco del conflicto con Irán, está teniendo "consecuencias" directas sobre la región.

Las declaraciones del titular de Industria se producen tras la reunión de emergencia de los ministros de Energía del G7 celebrada la pasada noche, un encuentro que Akazawa calificó como un "gran logro" por la rapidez con la que los países mostraron su disposición a colaborar para estabilizar el mercado global.

Un estrecho, un 20% del petróleo y una bomba de relojería

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es el cuello de botella energético más importante del planeta. Por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una fracción significativa del gas natural licuado. Su bloqueo, o incluso la mera amenaza a la libertad de navegación, tiene la capacidad de disparar los precios del crudo y sembrar el pánico en las bolsas.

"La preocupación en el mercado energético mundial ha ido en aumento", subrayó Akazawa, quien destacó que durante la reunión del G7 se analizó la situación energética de cada país y se abordó la necesidad de una liberación coordinada de reservas bajo la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Asia, en el punto de mira

El continente asiático, altamente dependiente de las importaciones de crudo del Golfo, es el más vulnerable a cualquier interrupción en Ormuz. La advertencia de Japón no es baladí: si el conflicto se prolonga, las economías de la región podrían enfrentarse a un encarecimiento de la energía que ralentice su crecimiento y dispare la inflación.

La reunión virtual extraordinaria que mantendrán en las próximas horas los líderes del G7 abordará precisamente estos temas: la situación energética, el impacto económico global y las medidas para mitigar los riesgos en el suministro de petróleo y gas hacia Asia y el resto del mundo.

Un polvorín geopolítico

La región del Golfo Pérsico ha sido históricamente un polvorín. Las tensiones entre Irán y Estados Unidos, las sanciones económicas y los conflictos bélicos han convertido a Ormuz en un punto crítico recurrente. Cada crisis se traduce en una subida del petróleo y en un nuevo dolor de cabeza para los mercados.

Ahora, con la guerra abierta entre Irán e Israel, y con Estados Unidos plenamente involucrado, la amenaza es mayor que nunca. Japón, como gran consumidor y país clave del G7, ha dado la voz de alarma. La pregunta es si la comunidad internacional podrá coordinar una respuesta a tiempo antes de que la factura energética se dispare sin control.