El Ejército israelí asegura haber alcanzado 400 objetivos militares en Irán en el último día, incluyendo el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria. Los ataques contra reservas de gasolina provocan racionamiento y una densa nube contaminante sobre la capital iraní. En Líbano, los bombardeos dejan ya casi 400 muertos y más de medio millón de desplazados. Mientras, la incógnita sobre el sucesor de Jamenei se mantiene, con Israel advirtiendo que atacará a quien resulte designado.
Jerusalén/Teherán/Beirut — La guerra en Oriente Medio no da tregua y cada día abre nuevos frentes de dolor. Este domingo, Israel intensificó sus bombardeos contra Irán, alcanzando por primera vez depósitos de combustible en Teherán y zonas cercanas, lo que provocó una densa nube tóxica que envuelve la capital iraní, mezcla de lluvia y humo. Al menos cuatro personas murieron en estos ataques, y las autoridades se vieron obligadas a racionar la gasolina a 20 litros por persona al día.
El Ejército israelí informó que en las últimas 24 horas su fuerza aérea golpeó 400 objetivos militares en el oeste y centro de Irán, incluyendo lanzadores de misiles balísticos, plantas de producción de armas y el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria, desde donde se operan los misiles y drones que amenazan a la región.
El nuevo líder supremo, en la diana
En medio de la ofensiva, la incógnita sobre quién sucederá al ayatolá Alí Jamenei —abatido el 28 de febrero— sigue abierta. Dos ayatolás miembros de la Asamblea de Expertos aseguraron que ya hay consenso sobre el nombre del sucesor, pero no lo revelaron. Israel respondió con una advertencia explícita: atacará a quien resulte designado como nuevo líder supremo y a "toda persona que busque designar a un sucesor".
El presidente estadounidense, Donald Trump, sumó presión al afirmar que el futuro líder "no durará mucho" si no cuenta con el visto bueno de su Administración, y reiteró que las operaciones militares avanzan según lo previsto.
Líbano: 394 muertos, 83 niños, y medio millón de desplazados
El Líbano se ha convertido en el otro gran escenario de la tragedia. Los bombardeos israelíes, que comenzaron el lunes en respuesta a ataques de Hizbulá, han dejado hasta el momento 394 muertos, según el Ministerio de Salud libanés. De ellos, 83 son niños. En la jornada del domingo, un ataque contra un edificio de tres plantas en la localidad sureña de Sir al Gharbiya mató a 19 personas, la mayoría mujeres y menores, en una de las masacres más graves hasta ahora.
Por primera vez, Israel golpeó directamente la capital libanesa. Un bombardeo contra el hotel Ramada, en el paseo marítimo de Beirut, mató al menos a cuatro personas e hirió a otras diez. Según Tel Aviv, el ataque alcanzó a comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní.
Más de medio millón de personas se han registrado como desplazadas ante las autoridades libanesas, que lanzaron un proceso de inscripción digital para tratar de contabilizar a los afectados por la campaña militar.
Irán responde en el Golfo
La república islámica continúa sus ataques contra objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico. Durante la madrugada, impactaron bases en Kuwait y Baréin, y posteriormente lanzaron 17 proyectiles y 117 drones contra Emiratos Árabes Unidos, la mayoría interceptados. Sin embargo, los ataques han afectado también zonas civiles como aeropuertos, puertos y hoteles, dejando al menos 14 muertos en esos países, según The New York Times.
Irán, por su parte, asegura que más de 1.300 civiles han fallecido en su territorio desde el inicio de la guerra.
Séptimo soldado estadounidense muerto y primer herido grave en Israel
El CENTCOM confirmó la muerte de un séptimo soldado estadounidense, que había resultado herido en Arabia Saudí durante los primeros ataques iraníes. En Israel, una persona resultó gravemente herida este domingo por una andanada de misiles iraníes sobre Tel Aviv, el primer herido grave reportado en el país en siete días de conflicto, donde hasta ahora solo se habían confirmado diez muertos.
La guerra cumple ya una semana y no muestra señales de agotamiento. Con las capitales de la región bajo fuego, los depósitos de combustible ardiendo y los hospitales desbordados, la pregunta no es cuándo terminará, sino cuánto más puede escalar.