En su primera aparición pública tras los bombardeos de EE.UU. e Israel, el mandatario iraní ofreció condolencias por el fallecimiento del líder supremo y anunció la activación del Consejo de Liderazgo previsto en la Constitución. Las Fuerzas Armadas continuarán los ataques contra bases estadounidenses en la región y objetivos en Israel.
Teherán — La República Islámica intenta recomponerse mientras los misiles siguen cayendo. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, apareció este domingo en público por primera vez desde que los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sacudieran el país, y confirmó lo que todo el mundo temía: el líder supremo, Ali Jamenei, ha muerto.
En una declaración difundida por la televisión estatal, Pezeshkian ofreció sus condolencias al pueblo iraní por lo que calificó como "una gran tragedia". Su mensaje, sin embargo, no fue solo de duelo. Fue también una declaración de guerra sin matices.
El mecanismo sucesorio, en marcha
El mandatario confirmó que, de acuerdo con el artículo 111 de la Constitución iraní, el Consejo de Liderazgo ha iniciado sus funciones. Este órgano, encargado de gestionar la transición, está conformado por el propio Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial, Golam Hosein Mohseni Eyei; y Alireza Arafi, miembro del Consejo de Guardianes.
La muerte de Jamenei abre un vacío de poder en el corazón del régimen, pero las declaraciones del presidente buscan transmitir la imagen de una estructura estatal que sigue funcionando y tomando decisiones.
"Seguiremos actuando con firmeza"
Pezeshkian fue tajante al referirse a la respuesta militar: "Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán están actuando y seguirán actuando con firmeza para destruir las bases de los enemigos, y los frustrarán como siempre".
El mensaje confirma que Irán no solo no cejará en su represalia, sino que intensificará los ataques contra bases estadounidenses en Oriente Medio y contra objetivos en Israel, en una escalada que ya ha entrado en su segundo día.
Bombardeos sin tregua
Los bombardeos conjuntos de Israel y Estados Unidos comenzaron el sábado por la mañana y se han prolongado durante todo el domingo con nuevas oleadas sobre Teherán y otras ciudades. La operación, que según fuentes israelíes buscaba desde el primer momento "al mayor número posible de dirigentes", ha logrado su objetivo principal: descabezar al régimen.
Pero lejos de doblegar a Irán, la muerte de Jamenei parece haber endurecido la posición de los supervivientes. Con el presidente al frente y el Consejo de Liderazgo en funcionamiento, la República Islámica promete una respuesta que podría extender el conflicto a toda la región.
Mientras las bombas siguen cayendo, la comunidad internacional observa con horror cómo Oriente Próximo se desliza hacia un abismo del que nadie sabe cómo se volverá.