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Trump advierte posible intervención de EE. UU. ante el agravamiento de la crisis y las protestas en Irán

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa sobre una posible intervención estadounidense ante el deterioro de la situación económica y social en Irán, en medio de un repunte de protestas populares y un creciente descontento ciudadano en varias regiones del país persa.

Las declaraciones se producen en un contexto de inflación desbordada, fuerte devaluación de la moneda, desempleo y escasez de bienes básicos, factores que han intensificado el malestar social y reactivado manifestaciones en distintas ciudades. En los últimos días se han registrado protestas en Teherán y en el oeste del país, algunas de ellas reprimidas por las fuerzas de seguridad, con al menos siete muertos, entre manifestantes y agentes, según reportes internacionales.

Trump aseguró que Washington sigue de cerca los acontecimientos y no descartó actuar si la situación continúa deteriorándose, aunque evitó precisar el alcance de una eventual intervención. Sus palabras elevan la tensión bilateral en una relación marcada desde hace años por sanciones económicas, acusaciones cruzadas y confrontaciones indirectasen Medio Oriente.

Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos —lo cual es su costumbre—, Estados Unidos de América vendrá a su rescate”, escribió el mandatario en su red Truth Social, antes de añadir: “We are locked and loaded and ready to go”.

Protestas más intensas desde 2022

Las manifestaciones actuales son consideradas las más intensas desde el levantamiento de 2022, desencadenado por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Aunque no han alcanzado la misma magnitud, los cánticos contra el régimen teocrático y los enfrentamientos nocturnos —con incendios y disparos captados en videos difundidos en redes sociales— evidencian un descontento profundo y persistente.

Crisis económica y presión externa

La crisis económica sigue siendo uno de los principales detonantes. El rial iraní ha caído hasta 1,4 millones por dólar, un nivel histórico que ha erosionado el poder adquisitivo de la población. El presidente reformista Masoud Pezeshkian ha expresado disposición al diálogo, pero enfrenta severas limitaciones económicas y políticas, en parte por el peso de las sanciones internacionales.

En un intento por reducir la presión externa, Teherán anunció recientemente la suspensión del enriquecimiento de uranio, tras los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares en junio, con la intención de reactivar negociaciones que permitan aliviar las sanciones. Sin embargo, los contactos diplomáticos permanecen estancados.

Mensaje coordinado de Washington y Tel Aviv

Tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, han reiterado que no permitirán que Irán recupere capacidades nucleares, endureciendo el mensaje político y militar hacia Teherán.

Mientras tanto, las autoridades iraníes han restado legitimidad a las protestas, calificándolas de instigadas desde el exterior, y han anunciado la detención de presuntos agitadores vinculados a grupos opositores en el extranjero, además de la incautación de armas de contrabando, sin ofrecer detalles concluyentes.

El aumento del malestar social y las advertencias desde Washington colocan a Irán ante un escenario interno y externo cada vez más volátil, con riesgos de escalada regional si la crisis continúa profundizándose.