"Putin no ha logrado sus objetivos", proclama el presidente ucraniano en el aniversario de la invasión, mientras Kiev recibe a líderes europeos y las conversaciones de paz siguen estancadas. La guerra más mortífera en Europa desde 1945 deja un reguero de destrucción, millones de desplazados y la amenaza latente de una Tercera Guerra Mundial.
Kiev — El 24 de febrero de 2022 amaneció con el rugir de los tanques rusos sobre suelo ucraniano. Putin prometió una ofensiva relámpago de tres días. Cuatro años después, el presidente Volodímir Zelenski se planta frente a su pueblo y lanza un mensaje claro: no han caído de rodillas, solo se ataban las botas tácticas.
"Hoy se cumplen exactamente cuatro años desde que Putin comenzó su ofensiva de tres días para tomar Kiev", declaró el mandatario en su discurso conmemorativo. "Mirando hacia atrás, tenemos todo el derecho a decir: hemos defendido nuestra independencia, no hemos perdido nuestra condición de Estado, Putin no ha logrado sus objetivos".
El día más largo
Zelenski recordó aquel 24 de febrero de 2022 como "el día más largo de nuestras vidas". Un día de miedo, dolor y desconcierto. "No porque todos seamos intrépidos o estemos hechos de acero: todos somos seres humanos, y ese día sentimos miedo", confesó. "Pero en algún nivel invisible, todos sabíamos que no tenemos otra Ucrania, que este es nuestro hogar".
El presidente elogió la valentía de quienes empuñaron las armas en lugar de izar bandera blanca. Y rescató una frase que hizo época: "¿Creéis que he caído de rodillas? Acabo de atarme las botas tácticas".
Europa, en Kiev
Los líderes europeos no faltaron a la cita. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajó a Kiev por décima vez desde el inicio de la guerra para reafirmar el apoyo "inquebrantable" del bloque. "No cejaremos hasta que se restablezca la paz. Paz en los términos de Ucrania", declaró.
Junto a ella, el presidente finlandés Alexander Stubb y el primer ministro sueco Ulf Kristersson escoltaron simbólicamente a un país que, pese a todo, sigue en pie.
Cifras que hielan la sangre
El coste humano es difícil de asumir. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), las bajas militares entre ambos bandos rondan los 1,8 millones. Rusia habría perdido 1,2 millones de soldados —con hasta 325.000 muertos—, mientras Ucrania lamentaría entre 500.000 y 600.000 bajas, incluidos hasta 140.000 fallecidos. Zelenski rebaja la cifra a 55.000, pero nadie cree que sea exacta.
La BBC y el medio independiente ruso Mediazona han documentado al menos 177.000 muertes de soldados rusos a través de obituarios públicos, una cifra que también consideran inferior a la real.
Los civiles pagan el pato más caro. Naciones Unidas ha verificado más de 15.000 muertes, aunque admite que la cifra real es mucho mayor. Mariúpol, la ciudad mártir, vio morir a miles bajo el asedio. La imagen de una mujer embarazada evacuada de una maternidad bombardeada —que no sobrevivió— se convirtió en el icono de la barbarie.
Unos 5,9 millones de refugiados han huido del país, y otros 3,7 millones son desplazados internos. Al menos 20.000 niños han sido deportados a Rusia.
Ucrania, un campo de minas
La destrucción es total en el este y el sur. Bajmut, Toretsk, Vovchansk: nombres que suenan a escombros. Los ataques rusos contra infraestructuras energéticas han dejado a millones sin calefacción ni electricidad en pleno invierno. Kiev instala tiendas de campaña para que la gente pueda calentarse.
El Banco Mundial estima que reconstruir Ucrania costará 588.000 millones de dólares en la próxima década. Una quinta parte del territorio está contaminada por minas y artefactos sin detonar.
La paz, en punto muerto
Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, varias rondas de conversaciones han fracasado. El Kremlin exige el control total de Donetsk y Lugansk y el cese del apoyo militar occidental a Kiev. Ucrania se niega: ceder territorio sería constitucionalmente imposible y dejaría al país vulnerable a futuros ataques.
Rusia ocupa actualmente casi el 20% del territorio ucraniano y sigue bombardeando zonas civiles a diario. Putin insiste en que sus soldados defienden las "fronteras" de Rusia y luchan por el "futuro" del país.
Zelenski, en una entrevista con la BBC, fue tajante: cree que Putin "ya ha empezado" la Tercera Guerra Mundial. "Rusia quiere imponer al mundo un modo de vida diferente", sentenció.
Cuatro años después, Ucrania resiste, pero el horizonte sigue teñido de gris. La paz parece un espejismo y la guerra, una realidad cotidiana.