El primer vistazo a la quinta entrega de la saga más querida de Pixar ha desatado un tsunami de memes, nostalgia y crisis existenciales. Woody aparece con entradas y una calva incipiente. Su nueva enemiga: una tablet llamada Lilypad. Y todos nos miramos al espejo preguntándonos qué fue de nuestras vidas desde 1995.
¿Recuerdas 1995? Si no es así, siéntate, que esto te va a doler. Aquel año, O.J. Simpson protagonizaba el juicio del siglo, la princesa Diana confesaba que en su matrimonio real "éramos tres", los Pogs arrasaban en los recreos, Pierce Brosnan se enfundaba por primera vez el esmoquin de James Bond y Oasis lanzaba 'Wonderwall', condenando para siempre todas las fogatas de playa a la aparición de un amigo con guitarra y pocas luces. Ah, y todo el mundo quería el corte de pelo de Rachel.
Y entonces, como un meteorito caído de otro planeta, llegó 'Toy Story'. La primera película animada por ordenador de la historia. Un prodigio técnico y narrativo que nos enseñó que los juguetes tenían alma, que Buzz Lightyear no sabía que era un juguete y que Woody era el amigo que todos queríamos tener.
Eso fue hace más de 30 años.
Respira. Asimílalo. Piensa en todo lo que ha pasado desde entonces. Y ahora, prepárate para el golpe: Pixar ha publicado el primer adelanto de 'Toy Story 5′ y Woody… Woody ha envejecido. Y no hablamos de arrugas de expresión o un aire más maduro. Hablamos de entradas. De una calva incipiente. De un sheriff que, cuando se quita el sombrero, provoca el silencio sepulcral de sus compañeros.
"A alguien le hace falta un rotulador marrón"
La escena que ha roto internet es brutal en su sencillez. La pandilla de juguetes se enfrenta a una nueva amenaza: Lilypad, una tablet que funciona como villana principal y que, con su tecnología punta, deja a los juguetes de plástico en clara desventaja generacional. Jessie pide refuerzos y Woody acude al rescate. Pero cuando se quita el sombrero, el shock es colectivo.
Trixie, la triceratops, suelta la frase que ya es historia de internet: "A alguien le hace falta un rotulador marrón". La tableta, por su parte, remata la faena con saña digital: "¿Y tú qué eres, un juguete de viejo?"
La crueldad del universo 2.0 contra un cowboy de cuerda es directamente proporcional a la incomodidad del espectador, que se ve reflejado en esa calva, en esas entradas, en ese "Dios mío, yo también he envejecido".
Nostalgia, memes y un trasplante en Turquía
Las redes han estallado. Hay quien asegura que no está preparado para ver a Woody con entradas. Otros bromean con que 'Toy Story 6′ tratará sobre el sheriff viajando a Turquía para hacerse un injerto capilar. No falta el que señala que, si Woody pierde pelo, los espectadores de la primera entrega lo han perdido todo: juventud, esperanza y la capacidad de ver 'Wonderwall' sin revolver los ojos.
Pero más allá del humor, el tráiler ha despertado una oleada de nostalgia agridulce. Porque 'Toy Story' no es solo una saga de animación. Es el termómetro de nuestras vidas. La primera la vimos de niños. La segunda, de adolescentes. La tercera nos pilló en la universidad o estrenando la vida adulta y nos hizo llorar como críos. La cuarta llegó cuando algunos ya tenían hijos. Y ahora, la quinta nos encuentra con canas, hipotecas y, en muchos casos, menos pelo.
El 19 de junio, la cita con el espejo
’Toy Story 5′ llegará a los cines el 19 de junio. Y sí, probablemente harás cola ese fin de semana. Todos la haremos. Porque negar que nos hemos hecho mayores con esta saga sería tan inútil como intentar explicarle a un niño de 1995 que un día veríamos un tráiler donde Woody necesita un rotulador marrón para disimular la calva.
La nueva villana es una tablet. El conflicto generacional está servido. Y nosotros, mientras tanto, nos preguntamos si Buzz Lightyear también tendrá canas en el casco o si Andy, aquel niño que nos prestaba sus juguetes, ya será padre y estará enseñándole la saga a sus hijos.
El tiempo no perdona. Ni a los sheriffs de juguete. Ni a quienes un día soñamos con ir "hasta el infinito y más allá". Pero, oye, al menos nosotros aún podemos usar rotulador marrón. Woody también. Y con esa metáfora sobreviviremos hasta junio.