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Venezuela exige en la ONU la liberación "inmediata" de Nicolás Maduro y Cilia Flores

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El canciller Yvan Gil Pinto denunció ante el Consejo de Derechos Humanos la detención "arbitraria" del presidente venezolano el pasado 3 de enero, en una operación militar estadounidense que dejó un centenar de fallecidos. Caracas ofrece diálogo, pero "no desde la subordinación".

La tensión entre Venezuela y Estados Unidos ha escalado este lunes al máximo nivel diplomático. Durante la sesión inaugural del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yvan Gil Pinto, lanzó una exigencia clara: la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, capturados el pasado 3 de enero por fuerzas militares estadounidenses en Caracas.

La intervención del canciller no se limitó a la demanda de libertad. Gil denunció que Maduro fue detenido de forma "arbitraria" y en el "pleno ejercicio de sus funciones" como jefe de Estado, en una operación que, según sus palabras, provocó un centenar de muertos. El ministro reclamó también el cese de todas las sanciones internacionales contra su país y un respeto irrestricto a la soberanía de las naciones.

Un canal diplomático abierto, pero sin subordinación

Pese a la dureza del mensaje, el canciller venezolano confirmó que ambos países mantienen abierto "un canal diplomático para dirimir diferencias". Eso sí, con una condición clara: "No desde la subordinación, sino desde la convicción de que el diálogo entre los Estados es el único camino civilizado entre naciones".

La declaración busca equilibrar la firmeza ideológica con el pragmatismo diplomático, en un momento en que la presión internacional sobre el gobierno de Delcy Rodríguez —actualmente al frente del Ejecutivo— no cesa.

Cooperación con la ONU como gesto de buena voluntad

En su discurso, Gil también quiso subrayar los gestos de apertura del gobierno venezolano. Mencionó expresamente la reciente renovación de la cooperación con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, un movimiento que, según explicó, permite "reabrir espacios de diálogo técnico" con el organismo internacional.

Este anuncio pretende contrarrestar las críticas habituales sobre la situación de los derechos humanos en el país caribeño, al tiempo que refuerza la narrativa de un gobierno dispuesto al entendimiento, aunque sea en sus propios términos.

La petición de liberación de Maduro y su esposa, unida a la oferta de diálogo y a la renovación de la cooperación con la ONU, dibuja una estrategia múltiple de Venezuela: denuncia internacional, presión diplomática y una puerta entreabierta a la negociación, mientras la comunidad internacional observa con cautela el desenlace de una crisis que ha entrado en una fase inédita.