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Un conductor de la OMS muere por fuego israelí en Gaza

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Khan Younis (-), 19/03/2026.- The first group of wounded from Gaza departs from the Palestinian Red Crescent headquarters toward the Rafah crossing, accompanied by the World Health Organization, in Khan Younis, southern Gaza Strip, 19 March 2026. The crossing has been partially reopened after it had been closed at the end of last month during the Israel–US conflict with Iran. EFE/EPA/HAITHAM IMAD

Gaza.– La carretera Salah al Din, en el sur de la Franja, debía ser este lunes una vía de esperanza. Un convoy de la Organización Mundial de la Salud (OMS) transportaba pacientes graves desde Gaza hacia Egipto a través del cruce de Rafah, en una de las pocas arterias que aún conectan el enclave con el mundo exterior. Pero el recorrido se convirtió en una trampa mortal. Un disparo de artillería israelí alcanzó uno de los vehículos, matando al conductor, Majdi Mustafa Aslan, de 54 años, e hiriendo a otros dos trabajadores de la OMS.

“El vehículo estaba claramente identificado como un vehículo de la OMS, con el logotipo por todas partes”, declaró a los periodistas Raed Aslan, un testigo que viajaba en el mismo convoy. Según su relato, un tanque israelí bloqueó la carretera, que estaba vacía, y atacó directamente al conductor para detener la operación. “Este es un ataque directo contra una evacuación de pacientes”, denunció.

La suspensión inmediata: un salvavidas que se rompe

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Media Luna Roja Palestina evacuaron a los heridos y recuperaron el cuerpo de Aslan, mientras el vehículo de la OMS quedó abandonado en la carretera, testigo mudo de un ataque que ha provocado la suspensión inmediata de todas las evacuaciones médicas a través de Rafah. “Hasta nuevo aviso”, anunció la OMS a EFE. Para cientos de pacientes que dependen de ese corredor para recibir tratamiento fuera de Gaza, la noticia es una sentencia.

El cruce de Rafah, fronterizo con Egipto, ha sido durante meses la principal vía de salida para heridos y enfermos graves en un sistema de salud colapsado por los bombardeos y el asedio. Su cierre temporal, aunque sea por un ataque puntual, deja a miles de gazatíes atrapados en un territorio donde los hospitales apenas funcionan y los suministros médicos escasean.

Israel no se pronuncia, pero los ataques no cesan

El Ejército israelí no ha ofrecido, por el momento, ninguna explicación sobre el ataque al convoy de la OMS. Tampoco ha comentado si se trató de un error, de una identificación equivocada o de una acción deliberada. Lo que sí ha confirmado es otro bombardeo en la ciudad de Gaza, en el barrio de Sheij Radwan, donde un ataque aéreo contra un vehículo mató a un hombre e hirió a un niño. El ejército identificó a la víctima como Ali Ahmad Ali Amrain, a quien calificó de “terrorista” por su supuesta implicación en el contrabando de armas para Hamás, sin aportar pruebas públicas.

Solo el domingo, al menos siete personas murieron en ataques israelíes en el norte y sur de Gaza, pese al alto el fuego vigente desde octubre. Un cese de hostilidades que, sobre el terreno, parece una ficción.

La cifra que duele: más de 72.300 muertos desde el 7 de octubre de 2023

El Ministerio de Sanidad de Gaza actualizó este lunes las cifras: al menos 723 gazatíes han muerto por fuego israelí desde que entró en vigor el alto el fuego el 10 de octubre. Más de 200 de ellos, según Naciones Unidas, han caído cerca de la “línea amarilla”, la demarcación donde se replegaron las tropas israelíes y desde la que aún controlan más de la mitad de la Franja. No hay fecha para su retirada ni para el inicio de la segunda fase del acuerdo.

En total, desde el 7 de octubre de 2023, son cerca de 72.300 palestinos muertos, entre ellos más de 20.000 niños. Una ofensiva que una comisión independiente de la ONU, relatores de derechos humanos y numerosas ONG han calificado de genocidio. Un número creciente de países se ha sumado a esa condena.

La OMS, en el punto de mira

El ataque de este lunes no es un hecho aislado. Organizaciones humanitarias han denunciado en repetidas ocasiones que sus convoyes, sus instalaciones y su personal han sido alcanzados por fuego israelí a pesar de estar coordinados con las fuerzas armadas. La OMS, que ha mantenido una presencia constante en Gaza durante todo el conflicto, ha perdido a varios trabajadores en circunstancias similares. Pero la muerte de Majdi Mustafa Aslan, un conductor de 54 años, padre de familia del campo de refugiados de Al Bureij, ha llevado la furia a un nuevo nivel.

“No se puede atacar a quienes salvan vidas”, declaró un portavoz de la OMS en Ginebra. “Estamos evaluando la seguridad de todo el personal. Mientras tanto, las evacuaciones médicas están suspendidas. Es una decisión dolorosa, pero necesaria”.

El precio de la espera

Para los pacientes que esperaban ser evacuados, la suspensión es una condena a muerte lenta. Niños con cáncer, mujeres que necesitan cirugías complejas, ancianos con enfermedades crónicas. Sus nombres no aparecerán en los titulares, pero sus vidas dependen de que un convoy pueda cruzar Rafah. Y ahora, el convoy no se mueve.

La carretera Salah al Din permanece abierta, pero vacía. El vehículo de la OMS aún no ha sido retirado. Y Majdi Mustafa Aslan se ha convertido en otro número en la lista de los 72.300. Pero su muerte, como todas las demás, tiene un nombre, una familia y una historia. Y también tiene una responsabilidad que, por ahora, nadie asume.