El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declinó este martes asistir a la cumbre especial del G7 convocada por su homólogo francés, Emmanuel Macron, programada para el próximo jueves en París, argumentando que al mandatario galo “no le queda mucho tiempo” en el poder y que “no hay garantía de continuidad”.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca con motivo del primer aniversario de su segundo mandato, Trump se refirió a Macron como “amigo mío” y “un buen tipo”, pero subrayó que “es mejor reunirse con las personas directamente involucradas”. La negativa se produce en un contexto de tensiones bilaterales, luego de que Trump amenazara con imponer aranceles a Francia por su participación en maniobras militares en Groenlandia y por la reticencia de París a unirse a la “Junta de la Paz”, un nuevo organismo internacional impulsado por Washington.
Revelación de un mensaje privado y propuesta de diálogo ampliado
Previamente, Trump había hecho público en su red social Truth Social un intercambio privado con Macron, en el que el líder francés le proponía una escala en París tras su participación en el Foro de Davos. “Podemos hacer grandes cosas en Irán. No entiendo qué haces en Groenlandia”, escribió Macron, firmando el mensaje con su nombre de pila.
En la misma comunicación, Macron ofreció organizar una reunión del G7 en la capital francesa e incluir —de manera adicional— a representantes de Ucrania, Dinamarca, Siria y Rusia, en un intento por abordar desacuerdos clave en materia de seguridad y soberanía.
Trasfondo de una relación compleja
El gesto de Trump de rechazar la cumbre y cuestionar la proyección política de Macron refleja el estilo diplomático directo y transaccional del mandatario estadounidense, así como las crecientes fracturas en la coordinación occidental. La decisión coincide, además, con la estrategia de Washington de priorizar alianzas bilaterales sobre los foros multilaterales, en especial cuando existen desavenencias estratégicas en temas como el Ártico, la seguridad europea y la política hacia Rusia.
La ausencia de Trump en París podría limitar la capacidad del G7 para articular una posición unificada en momentos de alta volatilidad geopolítica, dejando en evidencia una nueva fase de disrupción en las relaciones trasatlánticas.