Geopolítica Trending

Trump lanza un ultimátum a la OTAN para reabrir el estrecho de Ormuz

IMG 4030

Bruselas/Washington.– El pulso en el Golfo Pérsico no solo enfrenta a Estados Unidos con Irán, sino que está a punto de fracturar la Alianza Atlántica. El presidente Donald Trump ha lanzado un ultimátum a sus aliados de la OTAN: encuentren una solución para reabrir el estrecho de Ormuz "en cuestión de días" o se enfrentarán a una retirada del compromiso militar estadounidense con Europa. La amenaza, transmitida por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a las capitales europeas, ha desatado una tormenta diplomática sin precedentes.

"Trump está absolutamente decepcionado", declaró Rutte tras una reunión privada en la Casa Blanca, que calificó de "muy franca, muy abierta, pero también entre dos buenos amigos". La traducción política: el presidente estadounidense ha dejado claro que no aceptará más demoras. Quiere una operación naval aliada para asegurar el paso de petroleros por el estrecho, bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra. Y la quiere ya.

Europa dice no (por ahora) al despliegue militar

La semana pasada, más de 40 países se unieron a una coalición para garantizar el libre paso por Ormuz una vez que terminen las hostilidades. Pero la letra pequeña es el problema: gobiernos como Reino Unido, Alemania, Finlandia, Noruega, Francia y España se negaron inicialmente a desplegar tropas o fuerzas navales, argumentando que no son responsables de una operación ofensiva en Irán. La guerra, recuerdan, fue iniciada por Estados Unidos e Israel, no por Europa.

Trump, sin embargo, no acepta matices. Su exigencia es que los aliados contribuyan con activos militares reales, no con promesas de futuro. "Sería de interés para los países de la OTAN responder positivamente", advirtió una fuente cercana a las discusiones a Euronews, bajo condición de anonimato. De lo contrario, "habrá consecuencias para la seguridad colectiva". Una frase que en la jerga diplomática significa: Estados Unidos podría replantearse su compromiso con el artículo 5 de la OTAN, el corazón de la defensa mutua.

Rutte, el mensajero atrapado entre dos fuegos

Mark Rutte, el experimentado político holandés que asumió la secretaría general de la OTAN en 2024, se encuentra en una posición delicada. Está en Washington para una visita de tres días que incluye reuniones con Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth. Su misión es doble: transmitir la exigencia de Trump a los europeos, pero también convencer al presidente estadounidense de que la Alianza no puede moverse a la velocidad de un tuit.

Las negociaciones están siendo aceleradas. Según fuentes aliadas, los países europeos están discutiendo "cómo reabrir el estrecho de la manera más práctica y eficiente", pero la realidad es que cualquier operación implicaría el despliegue de buques y personal militar en la región, algo que los líderes europeos han evitado sistemáticamente por temor a una escalada con Irán.

"Van a tener que plantear algún tipo de presencia física en la región", admite la fuente. La pregunta es si esa presencia llegará a tiempo para satisfacer a Trump, cuyo ultimátum no especifica un número de días, pero cuya paciencia se agota a la velocidad de sus publicaciones en Truth Social.

El estrecho, la llave de la economía global, en el centro de la tormenta

El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, sigue cerrado para los buques de Estados Unidos y sus aliados. Irán solo permite el paso a países considerados amigos, como China. El resultado: precios del crudo disparados, inflación galopante y una crisis energética global que amenaza con desencadenar una recesión.

Trump ha hecho de la reapertura del estrecho una cuestión de orgullo personal. Pero también una prueba de fuego para la OTAN. Si los aliados no responden, su amenaza de abandonar la Alianza —que ya lanzó en su primer mandato— podría convertirse en realidad. Y esta vez, con la guerra en Ucrania aún latente y el conflicto en Oriente Medio extendiéndose, el costo de una ruptura sería incalculable.

Europa, ante el espejo de su dependencia

La paradoja es cruel: Europa necesita el petróleo que cruza Ormuz, pero no quiere enviar sus buques de guerra a una zona de combate. Depende de la seguridad proporcionada por Estados Unidos, pero rechaza las condiciones que Trump impone. El ultimátum del presidente estadounidense no es solo sobre el estrecho; es sobre quién manda en la Alianza.

Mientras Rutte negocia en Washington y los líderes europeos deliberan en sus capitales, el reloj corre. El estrecho sigue cerrado. Los petroleros, anclados. Y la OTAN, esa alianza que nació para contener a la Unión Soviética, se enfrenta hoy a su mayor crisis interna desde la invasión de Irak. Trump ha puesto a sus aliados contra la pared. Ahora, la pelota está en el tejado europeo. Y las consecuencias de no actuar podrían ser, literalmente, históricas.