Una poderosa tormenta invernal, originada en las Montañas Rocosas, avanza este viernes hacia el medio oeste y el sur de Estados Unidos, afectando a cerca de 230 millones de personas en casi todos los estados del país. Catorce estados y la ciudad de Washington D.C. han declarado ya el estado de emergencia ante la previsión de intensas nevadas, temperaturas muy por debajo de cero y la formación de capas de hielo consideradas "catastróficas" para las carreteras y redes eléctricas.
Entre los estados que han activado emergencias se encuentran Nueva York, Texas, Alabama, Georgia, las Carolinas, Tennessee, Luisiana, Misisipi, Pensilvania, Maryland, Virginia, Misuri y Arkansas. Se pronostican temperaturas extremas como -32 °C en Mineápolis, -28 °C en Chicago, -24 °C en Cleveland, y entre -14 °C y -11 °C en Nueva York y Washington D.C. durante el fin de semana.
Las autoridades instan a la población a prepararse y permanecer en casa. “¡Quédense en casa, tengan provisiones y prepárense!”, advirtió Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional (NWS). En supermercados de varios estados se han formado largas filas y se han agotado productos básicos, mientras las aerolíneas han cancelado cerca de 2.000 vuelos previstos para el sábado.
En la ciudad de Nueva York, que espera acumulaciones de 20 a 35 cm de nieve, el alcalde Zohran Mamdani aseguró que están “listos” para la tormenta, con 2.000 trabajadores de saneamiento movilizados. Washington D.C., que prevé entre 15 y 25 cm, ha solicitado asistencia de la Guardia Nacional.
Los estados del sur, menos habituados a estos fenómenos, han activado planes especiales. En Luisiana, más de 5.000 trabajadores de servicios públicos están en alerta, mientras Texas —que aún recuerda la mortal tormenta invernal de 2021— ha emitido una declaración de desastre para 134 condados.
Paralelamente, el presidente Donald Trump cuestionó en sus redes sociales la existencia del calentamiento global ante las bajas temperaturas, un comentario que contrasta con las explicaciones científicas: los expertos señalan que, si bien los inviernos son en promedio más cálidos, una atmósfera más húmeda puede generar nevadas más intensas.
La tormenta también afectará a Canadá, donde se prevén sensaciones térmicas de hasta -50 °C, capaces de provocar congelación en minutos.