La posibilidad de un conflicto militar directo entre Estados Unidos e Irán se intensifica tras una serie de movilizaciones, declaraciones beligerantes y sanciones económicas, en un escenario marcado por el temor a una guerra total.
Preparativos bélicos y despliegue estratégico
Fuentes reportan que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, se ha trasladado a un búnker subterráneo fortificado en Teherán, mientras su tercer hijo, Masud Jamenei, asume progresivamente sus responsabilidades diarias. Paralelamente, el comandante de las fuerzas terrestres iraníes, el general Ali Jahanshahi, declaró la plena disposición de sus tropas para defender el territorio “hasta la muerte”.
Este rearme retórico coincide con el avance de una “flota enorme” estadounidense hacia la región, confirmada por el presidente Donald Trump, quien señaló que espera no tener que utilizarla. Israel, por su parte, refuerza sus sistemas de defensa ante el temor de un “ataque preventivo” iraní.
Intercambio de advertencias y amenaza de guerra total
Altos funcionarios iraníes, incluido el presidente Masoud Pezeshkian, han advertido que cualquier ataque dirigido contra Jamenei será considerado una “guerra total contra la nación iraní”. Washington respondió imponiendo nuevas sanciones económicas el viernes, en respuesta a la represión de manifestantes en Irán.
Preocupación regional y llamado a la contención
El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, hizo un llamado a la prudencia, señalando que los países de la región “no quieren una nueva guerra” que abra “una nueva gran herida”. Además, sugirió que Israel podría estar preparando un ataque contra Irán, y expresó su esperanza de que Teherán encuentre una salida diplomática.
El escenario permanece en una peligrosa tensión, con movilizaciones militares aceleradas y una retórica que reduce cada vez más el margen para una desescalada pacífica.