La Franja de Gaza enfrenta desde este sábado un fuerte temporal de lluvias y vientos que ha destruido cientos de tiendas de campaña donde se refugian miles de personas desplazadas, en medio de la devastación causada por la ofensiva israelí. La situación, según testimonios desde el enclave, es crítica e insostenible.
Loai Fraija, desplazado en el campamento de Nuseirat, en el centro de Gaza, vive junto a su familia en una tienda que apenas ofrece protección frente a las inclemencias del clima. “No nos resguarda del calor del verano ni del frío que ahora azota la zona. Con lluvias intensas y vientos fuertes, el riesgo de que se derrumbe es constante”, relata.
Comienza el período más frío del año
Las autoridades locales advirtieron que Gaza ha entrado en el período conocido como ‘Al Arbainia’, caracterizado por un marcado descenso de las temperaturas, lo que incrementa el riesgo de muertes por hipotermia, especialmente entre niños y personas vulnerables.
Este es el segundo temporal de la temporada. El primero, registrado a mediados de mes, dejó 13 fallecidos, incluidos dos bebés. El actual episodio ha provocado al menos dos muertes por derrumbes —una mujer y un niño de siete años— y la muerte de un bebé de dos meses por frío, según datos sanitarios locales.
Cientos de miles sin refugio adecuado
De una población cercana a dos millones de personas, se estima que 1,5 millones necesitan refugios de emergencia y alrededor de un millón vive en más de 800 campamentos improvisados en toda la Franja. Cerca del 80 % de las estructuras han resultado dañadas, dejando a la mayoría de los habitantes sin vivienda.
Imágenes difundidas desde el territorio muestran tiendas arrancadas por el viento, lonas rotas, campamentos inundados y familias intentando protegerse levantando barreras de tierra o excavando canales para drenar el agua.
“Una lucha constante por la dignidad”
Aunque la tienda de Loai se mantiene en pie, el espacio es insuficiente para su familia de cinco miembros. “Descansar y vivir con dignidad se vuelve casi imposible. Mantener la seguridad y la estabilidad es una lucha constante”, afirma.
Quienes no viven en tiendas se refugian en edificios parcialmente destruidos. En la ciudad de Gaza, un residente que pidió mantener el anonimato explicó que su familia vive en un apartamento sin muros exteriores, reemplazados por plásticos que no resistieron el viento. “Todos sentimos frío. Incluso montamos una tienda dentro del apartamento para protegernos”, relata.
Tras casi dos años de ofensiva, el temporal vuelve a exponer la extrema vulnerabilidad de la población gazatí, que enfrenta el invierno sin viviendas adecuadas, con recursos limitados y bajo una crisis humanitaria que se agrava día tras día.