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Teherán promete ataques "aplastantes" contra Estados Unidos e Israel

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Washington/Teherán.– La retórica bélica alcanzó este jueves un nuevo nivel de crudeza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó un discurso en horario de máxima audiencia desde la Casa Blanca para advertir a Irán que, si no acepta un acuerdo negociado en las próximas dos o tres semanas, será bombardeado "de vuelta a la Edad de Piedra, donde pertenecen". La respuesta de Teherán no se hizo esperar: ataques "más aplastantes, más amplios y más destructivos" contra sus enemigos.

El intercambio de amenazas no es nuevo, pero el escenario sí. El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, ha escalado hasta convertir al estratégico estrecho de Ormuz en un campo de batalla marítimo, ha sacudido los mercados energéticos globales y ahora amenaza con sumir a toda la región en una espiral de violencia impredecible.

"No habrá refugio seguro": el Golfo, en la línea de fuego

La guerra ya no es un asunto bilateral. Los países del Golfo, que durante décadas se consideraron un refugio seguro en una región volátil, se han visto arrastrados al conflicto. Las defensas aéreas de los Emiratos Árabes Unidos respondieron este jueves a nuevas amenazas de misiles y drones, mientras que Arabia Saudí continúa interceptando proyectiles lanzados desde territorio iraní o por sus aliados regionales.

El estrecho de Ormuz, esa angosta vía por donde fluye aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, permanece prácticamente cerrado desde el inicio de la guerra. La Guardia Revolucionaria iraní ha jurado mantenerlo bloqueado para los "enemigos" del país, mientras Trump ha puesto su reapertura como condición innegociable para cualquier alto el fuego.

Macron: "Una operación militar para liberar el estrecho es poco realista"

Mientras Trump insta a los países importadores de petróleo a tomar la vía marítima por la fuerza, Francia ha salido al paso. El presidente Emmanuel Macron calificó este jueves como "poco realista" cualquier operación militar para desbloquear el estrecho. Sus declaraciones reflejan la división entre los aliados occidentales: mientras Washington presiona para una acción directa, París apuesta por la diplomacia y advierte de los riesgos de una escalada militar en una de las rutas más sensibles del planeta.

China, uno de los principales importadores de crudo que transita por Ormuz, también ha tomado partido. Su Ministerio de Asuntos Exteriores culpó a Estados Unidos e Israel de ser la "causa principal" del bloqueo, al tiempo que ha instado a una desescalada que, por ahora, parece lejana.

El costo económico: inflación, empleo y alimentos en riesgo

El discurso de Trump, lejos de tranquilizar a los mercados, provocó un nuevo repunte de los precios del petróleo y una caída de las bolsas. El director gerente del Banco Mundial, Paschal Donohoe, declaró que la institución está "extremadamente preocupada" por el impacto de la guerra en la inflación, el empleo y la seguridad alimentaria a nivel global.

Las repercusiones ya se sienten en todos los rincones del planeta. Las aerolíneas chinas han anunciado un aumento en los recargos por combustible. En Malasia, se ha ordenado a los funcionarios públicos trabajar desde casa para reducir el consumo energético. Incluso el reino himalayo de Bután, a miles de kilómetros del Golfo, ha declarado que "condiciones externas fuera de nuestro control" han obligado a subir los precios de los combustibles. La guerra, por lejana que parezca, toca ya todos los bolsillos.

"Arrepentimiento y rendición permanentes": la promesa de Irán

En Teherán, la respuesta a Trump no se ha hecho esperar. Ebrahim Zolfaqari, portavoz del cuartel general central de Jatam al Anbiya, advirtió que Irán intensificará sus operaciones militares y lanzará ataques "más aplastantes, más amplios y más destructivos" contra Estados Unidos e Israel. "Seguiremos luchando hasta que se enfrenten a un arrepentimiento y rendición permanentes", afirmó en declaraciones recogidas por la agencia Tasnim.

Las amenazas cruzadas dibujan un escenario donde la diplomacia parece haber quedado relegada a un segundo plano. Trump dedicó gran parte de su discurso de 20 minutos a repetir posiciones ya conocidas, sin ofrecer detalles nuevos sobre el fin de la operación ni sobre un eventual despliegue de tropas. Y mientras tanto, los misiles siguen volando, el estrecho permanece cerrado y el mundo se prepara para lo que podría ser una de las crisis geopolíticas más graves del siglo.

La pregunta que nadie responde: ¿cómo termina esto?

Por ahora, no hay respuesta. Trump insiste en que Estados Unidos está "muy cerca" de lograr sus objetivos, pero no aclara cuáles son exactamente. Irán promete ataques cada vez más destructivos, pero tampoco detalla un plan de salida. Los países del Golfo se ven atrapados en el fuego cruzado. Y el resto del mundo observa con creciente impotencia cómo una guerra lejana encarece el pan, el combustible y la vida cotidiana.

Mientras tanto, el estrecho de Ormuz sigue siendo el espejo de una crisis que nadie parece capaz de resolver. Y cada día que pasa, la promesa de Trump de devolver a Irán a la Edad de Piedra y la promesa de Irán de ataques aplastantes acercan a la humanidad a un precipicio del que, quizás, ya no haya retorno.