La represión contra periodistas, las amenazas y la impunidad de los crímenes contra la prensa continúan afectando a profesionales y a sus familiares en distintas partes del mundo. Así lo reflejan los testimonios de dos comunicadoras exiliadas en España y de la hija de un periodista mexicano asesinado hace diez años, cuyo crimen permanece sin esclarecer, recogidos con motivo del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se conmemora cada 2 de noviembre.
Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), por primera vez más de la mitad de los países del mundo presentan una situación calificada como "difícil" o "muy grave" para el ejercicio periodístico. América Latina y el Caribe continúan siendo la región con el mayor número de periodistas asesinados, dentro de los más de 1.800 casos registrados a nivel mundial por la UNESCO desde 1993.
Cuba: interrogatorios y amenazas antes del exilio
La periodista cubana Yadiris Luis Fuentes, residente en España gracias a un programa de Reporteros Sin Fronteras, aseguró que la represión contra la prensa independiente ha formado parte de su realidad desde que comenzó a ejercer el oficio. Según su testimonio, en Cuba "está prohibido hacer periodismo independiente", una situación que vivió directamente en octubre de 2021.
En esa ocasión recibió una llamada de un desconocido que se identificó como militar, quien le aseguró que conocía su domicilio y le advirtió que podía pasar a buscarla. Tras el incidente, sus amigos abogados le recomendaron evitar las denominadas casas de protocolo, lugares donde, según su relato, eran llevados periodistas, activistas y opositores para ser interrogados. "De esas casas de protocolo, mucha gente terminaba en la cárcel o yéndose del país. Nunca pisabas una estación policial, que es donde se hacían los interrogatorios formales y donde tus familiares sabían que estabas", recordó.
Días después recibió una citación para su primer interrogatorio, hecho que marcó el inicio de un proceso de aislamiento personal y profesional. La comunicadora describió esa etapa como "una especie de muerte civil, donde todo a tu alrededor va menguando, apartándose, explotando". Sus últimos interrogatorios, antes de abandonar Cuba en 2022, se realizaron precisamente en esas instalaciones.
México: diez años de impunidad y amenazas
En México, la familia del periodista Francisco Pacheco, asesinado a tiros frente a su vivienda en 2016, continúa reclamando justicia una década después del crimen. Su hija, Priscila Romero, denunció que tanto ella como sus familiares han sido víctimas de amenazas y desplazamiento interno desde el asesinato del comunicador. "¿Por qué, después de diez años, nosotros seguimos siendo perseguidos? ¿Acaso nos tiene que costar la vida para que las autoridades hagan realmente el trabajo de cuidar a la prensa?", cuestionó.
Romero sostiene que su padre murió "por hacer su trabajo" y que, pese al tiempo transcurrido, las autoridades no han logrado esclarecer el homicidio. Explicó que su familia vive actualmente en una situación de desplazamiento provocada por las amenazas recibidas después del asesinato y denunció que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas les retiró el apoyo destinado a vivienda y alimentación, pese a la existencia de una legislación mexicana de protección a las víctimas. Según su testimonio, las intimidaciones continúan mediante la presencia de personas y vehículos sospechosos cerca de su residencia, además de amenazas directas. "Somos víctimas indirectas del homicidio, víctimas de violaciones a derechos humanos, del no acceso a la justicia", afirmó.
Afganistán: de presentar el informativo a perderlo todo en tres horas
La periodista y activista afgana Khadija Amín, exiliada en España desde 2021, relató cómo la llegada de los talibanes al poder cambió su vida profesional en cuestión de horas. El 15 de agosto de 2021, día en que Kabul cayó bajo el control de los talibanes, Amín se encontraba presentando el informativo de la televisión pública afgana. Sin embargo, apenas tres horas después de comenzar su jornada, fue apartada de su puesto. "Ese día presenté el informativo a las 9 de la mañana y ya a las 12 me expulsaron de mi trabajo; no me permitieron continuar mi trabajo como periodista", aseguró. "Es decir, en tres horas mi vida cambió absolutamente", agregó.
Amín explicó que, incluso antes del regreso de los talibanes, ejercer el periodismo en Afganistán representaba un riesgo para su seguridad. No obstante, mantenía la esperanza de continuar trabajando en su país hasta que los acontecimientos de agosto de 2021 la obligaron a abandonar su vida profesional y, posteriormente, a exiliarse.