El presidente ruso, Vladímir Putin, convocó este martes a los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) a fortalecer la coordinación de sus políticas energéticas, en un intento por contrarrestar el impacto de las sanciones occidentales y consolidar una red logística alternativa en Eurasia. Durante su intervención ante los jefes de Gobierno de la organización reunidos en Moscú, Putin subrayó que Rusia mantiene esfuerzos constantes para "garantizar un suministro fiable de recursos energéticos", pese a lo que calificó como "intentos externos de afectar negativamente la red de suministro".
El mandatario enfatizó el papel de su país en la estabilización de los mercados globales de energía, en clara alusión a las sanciones estadounidenses contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil. Destacó que el intercambio comercial entre Rusia y los miembros de la OCS superó los 400,000 millones de dólares en 2024, y abogó por acelerar la creación de una infraestructura logística competitiva en la región euroasiática, que describió como fundamental para "una nueva arquitectura de seguridad equilibrada".
Este llamado se produce en un contexto crítico para la economía rusa. El precio del petróleo Urals cayó recientemente a 36.61 dólares, su nivel más bajo en dos años y medio, mientras los ingresos por exportaciones de hidrocarburos registraron una caída del 27% en octubre comparado con el mismo mes de 2023. Países como India, China y Turquía han reducido sus compras de crudo ruso, lo que se suma al magro crecimiento del 0.6% de la economía rusa en el tercer trimestre.
La próxima visita de Putin a India en diciembre busca asegurar la continuidad de las compras de petróleo, desafiando el nuevo paquete de sanciones anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump contra quienes negocien con Moscú. La estrategia rusa apunta a reconfigurar el mapa energético global mediante alianzas con economías emergentes, transformando la OCS en un pilar de su proyección geopolítica.