El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este jueves que buscará "alternativas" para compensar un impuesto a las operaciones financieras que fue rechazado por el Parlamento, en una decisión que fuentes oficiales vinculan con las próximas elecciones presidenciales de 2026.
En entrevista con la radio Piata, Lula afirmó que buscará formas para que "el sistema financiero, y sobre todo las grandes empresas tecnáticas, que hoy son mayores que los bancos, paguen el impuesto que deben pagar en este país".
Contexto del impuesto rechazado
La propuesta gubernamental, archivada sin debate parlamentario, establecía tasas de hasta 12% sobre operaciones financieras de grandes empresas y bancos. El gravamen buscaba compensar una medida previamente aprobada que exonera del impuesto sobre la renta a personas con ingresos mensuales hasta 5,000 reales (aproximadamente 943 dólares).
- Costo fiscal de la exención: 15,000 millones de reales anuales
- Potencial recaudación del impuesto rechazado: 21,000 millones de reales
Impacto fiscal y perspectivas políticas
El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, advirtió que el rechazo legislativo podría afectar los presupuestos para 2026, último año del mandato de Lula, aunque no generará problemas inmediatos en 2025.
Haddad vinculó explícitamente la decisión al ciclo electoral: "Sabemos que ya hay movimientos políticos que apuntan a la protección de privilegios y ya piensan en las elecciones".
Descontento presidencial y críticas
Lula expresó su frustración con el Congreso, afirmando que "podría haber aprobado que los ricos paguen un poco más de impuestos". El mandatario acusó a la oposición de haber "derrotado al pueblo" y dificultado "la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los más pobres" mediante una "mayor distribución de renta".
La búsqueda de alternativas fiscales se enmarca en un escenario político crecientemente polarizado, con miras a las elecciones presidenciales de octubre de 2026.