El actor estadounidense Peter Greene, reconocido por interpretar algunos de los antagonistas más memorables del cine de los 90, falleció el 12 de diciembre de 2025 en su apartamento de Nueva York a los 60 años, según confirmó su representante. La causa de la muerte no fue revelada.
Con una apariencia física imponente y una presencia intensa, Greene se especializó en papeles de villano que dejaron una marca profunda en la cultura popular. Su trayectoria estuvo marcada por una vida personal compleja: huyó de su hogar a los 15 años y vivió en situación de calle, para luego descubrir su vocación actoral a mediados de sus veinte años en el prestigioso estudio de Lee Strasberg.
Un legado inolvidable
Greene alcanzó la fama internacional por su breve pero impactante papel como Zed, el sádico guardia de seguridad en Pulp Fiction (1994). Su actuación, aunque breve, se convirtió en un momento icónico de la cinta de Quentin Tarantino. Poco después, consolidó su estatus en el cine de culto con el papel del estafador Redfoot en The Usual Suspects (1995).
Su versatilidad quedó demostrada con la aclamada interpretación protagónica en "Clean, Shaven" (1993), donde dio vida a un hombre con esquizofrenia en busca de su hija. A lo largo de su carrera también apareció en películas como "Training Day" (2001) y "Blue Streak" (1999), así como en series de televisión como Justified y Chicago P.D..
El hombre detrás del villano
Fuera de la pantalla, su mánager lo describió como una persona con un "lado gentil que pocos conocían", un contraste con los personajes duros que solía interpretar. Greene mantuvo una carrera activa hasta el final, con proyectos pendientes que incluían una película junto a Mickey Rourke. Su muerte cierra el capítulo de un actor de carácter único, cuyo trabajo contribuyó a definir una era del cine independiente y comercial.